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Francisco Sagasti, su discurso con final poético y prioridades a cumplir

Editorial
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ERP. Francisco Rafael Sagasti Hochhausler es un ingeniero industrial, investigador, escritor y político peruano-costarricense y desde el 17 de noviembre presidente de la República hasta el 28 de julio del 2021. Tras una intentona de hacerse del poder por parte de un grupo de aventureros, la rebelión de miles de jóvenes que obligaron a la renuncia del gobernante de facto, obligó a esta nueva elección.

A sus 76 años mantiene la serenidad propia de la edad y un verbo pausado y hasta poético, virtudes que exhibió en su primer discurso como flamante mandatario; aunque quienes siguieron su carrera profesional y política, saben que lo que dijo ayer lo predica con el ejemplo y bien.

Al asumir el mando, tuvo gestos diferentes a lo visto en los últimos lustros. Este gobierno transitorio, nace en un momento crítico del Estado peruano; decenas de heridos y dos muertos defendiendo la institucionalidad del país, causó heridas en miles de jóvenes que salieron a las calles sin importarles las limitaciones por la pandemia; la bandera que enarbolaron fue “Merino no es mi presidente”.

Al tomar juramento como presidente de la República, pidió perdón en nombre del Estado por los fallecidos consecuencia de la violencia policial y tuvo la gentileza de invitar al recinto del Congreso a los deudos. Lo dijo con meridiana claridad que no era posible devolverlos a la vida, pero si se puede evitar que este tipo de hechos no se repita en el futuro.

Después de su acto de humanidad y sensibilidad, describió de manera general los retos a cumplir y los compromisos a poner en práctica como es el caso de la continuidad en la lucha contra la pandemia, buscando un equilibrio para que no se perjudiquen más a la economía de los peruanos. Siguiendo los actos planificados se comprometió en continuar en la adquisición de la vacuna contra el Covid-19 que evite más muertes en el país.

Aunque para muchos sería un llamado sin respuesta, se dirigió a sus colegas del Congreso indicando “No hemos sabido escuchar y responder a las legítimas aspiraciones de la gran mayoría de peruanos. Debemos remediar esto con urgencia, dejando de lados rencores y resentimientos, aceptando que es indispensable trabajar juntos”.

Luego precisó que “El Bicentenario debe estar caracterizado por prácticas políticas que nos permitan construir un país mejor, más unido, más inclusivo donde se valoren los talentos y se generen oportunidades para todos los peruanos”.

Se dirigió a los jóvenes reconociendo su valía y generando íconos para que se tenga presente la geste democrática cumplida por miles y miles de hombres y mujeres de todo el país, que dejaron la comodidad de sus viviendas para gritarle a todo el Perú que no estaban para permitir que se destruyan las instituciones. Luego preciso que para que la política cambie necesita de los jóvenes.

Sin duda que el tiempo será su mayor apremio y muchos de los anuncios realizados tendrán dificultades para adoptar la dinámica que requiere el país; sin embargo, queda claro a la opinión de una joven en diálogo con nosotros, que si existen personas que transmiten otro tipo de valores que los políticos tradicionales no los exhiben. La percepción es buena y tiene la oportunidad de escribir el final de este lustro de una manera diferente.

Fernando Sagasti, goza de una buena legitimidad social por el momento y al menos en los próximos meses tendrá la oportunidad de demostrar a los peruanos, si es posible la belleza de un poema como parte de un discurso y la realidad diaria con todas sus particularidades. 

Diario El Regional de Piura

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