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Martín Vizcarra Cornejo, la vacancia, su candidez y las consecuencias

Editorial
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ERP. Las intenciones golpistas de Acción Popular y otros partidos políticos que llegaron al Congreso de la República en elecciones extraordinarias, se consumaron el 9 de noviembre. Tras la declaratoria de la vacancia presidencial de Martín Vizcarra Cornejo, se dispuso que el parlamentario Manuel Merino de Lama lo suceda de manera transitoria, bajo el único beneplácito de quienes votaron por dicha medida.

Lo cierto que un simple análisis sería suficiente para descartar la causal utilizada. Se dije que es el presidente Viscarra es vacado por permanente incapacidad moral, una ambigüedad que debería haber resuelto el Tribunal Constitucional, pero que la dejó como espada de Damocles, para el uso y abuso de los actuales parlamentarios, quienes buscan extenderse su mandato que debería culminar el 28 de julio del 2021.

Es lamentable el papel cumplido por los parlamentarios de Acción Popular, quienes se preciaban de ser auténticos demócratas y han terminado convertidos en promotores de vacancias. Si bien es cierto que las mociones de vacancia presidencial, tanto la primera como la segunda fueron presentadas por Unión por el Perú, tampoco era ajeno del entusiasmo que causaba en las huestes de Acción Popular.

La noticia de la aceptación de la vacancia presidencial fue una conmoción en la población peruana. La situación de Martín Vizcarra no es diferente a muchos otros que tienes procesos investigatorios en lo penal; evidentemente, consecuencia de delaciones tiene actualmente una investigación preliminar y como tal no es un hecho ni permanente ni definitivo; siguiendo el proceso puede ser condenado o absuelto y eso se sabrá cuando termine el proceso respectivo.

El 9 de noviembre, el presidente Martín Vizcarra concurrió al Congreso de la República, se defendió con solvencia señalando verdades que le son comunes con varios parlamentarios, reiteró su inocencia y más que ello, llamó la atención respecto a la calidad de las pruebas que forman parte de la moción de vacancia presidencial. Lo cierto, que todo lo escrito no son más que publicaciones periodísticas.

Después de su presentación, vino el debate, donde se pudo deducir desde el inicio que existía una concertación para defenestrar al presidente que emergió a la política en un conflicto parecido, que tuvo que enfrentar la pandemia y que venía gestionando los problemas sociales y económicos con mucha ponderación y responsabilidad. Sin embargo, dicha realidad no les importaba a los que tenían que decidir.

Sometida a votación la moción de vacancia, no hubo novedad, 105 votaron por el sí, solamente 19 lo hicieron por el no y 4 se abstuvieron. De esa manera y en esas condiciones, sale de la presidencia de la República un político medianamente capaz, para dar paso a uno que tiene como característica su limitada formación académica. Merino, es el primer presidente de varios lustros que no tiene profesión alguna.

La forma como se obtuvieron esos votos, hace deducir compromisos objetivos definidos. Los próximos meses serán suficientes para conocer las reales intenciones de esta decisión, que pone una vez más en entredicho la validez de su democracia.

Es probable que Martín Vizcarra tenga mucho que explicar a la justicia; pero sin duda, deja una buena estela como gobernante y una legitimidad social que no supo aprovechar en el sentido tradicional de la política. Esa candidez, ahora explica del porque de su situación actual; contrario serían los resultados si hubieran presentado candidatos al Congreso y lograr una representación parlamentaria.

Diario El Regional de Piura

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