Barato para nosotros, caro para ellos

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Una de mis sobrinas cumplió años hace poco, y va a asistir al jardín.

Ya sabes que ésta es la etapa en la vida escolar donde no te dan una lista de útiles sino un rollo que supera a la propia Toráh, o a la Biblioteca de Alejandría.

Y como los centros comerciales están de moda en Sullana, todo el mundo va a comprar allí.

Hace poco, las autoridades encontraron que el del logo rojo que es una bolsa de mandado estaba vendiendo existencias presuntamente hechas con materiales tóxicos. Incluso llegaron a ser inmovilizadas.

Ojo, no fue una librería local, fue un supermercado de cadena, un 'retailer', el mismo donde se traban con las tarjetas de crédito y que parece discoteca, como lo comenté por acá el 19 de febrero.

Se supone que estos espacios ofrecen calidad, y para ello deberían seguir ciertos estándares. Tras lo hallado por las autoridades, ¿debemos confiar en la oferta completa del establecimiento?

Ojo que no solo son útiles, también hay productos varios y comida.

¿Podemos pedir un kilo de carne o de pan, y tener la confianza de que, tras ingerirlo, no tendremos que ir a consulta médica en el futuro por algo que estaba donde no debía estar?

Aunque la empresa declare que se trató de un error y que disculpas y toda esa jarana, la verdad a mí me genera desconfianza, pues de ahora en adelante todo lo que ofrezca habrá que mandarlo al bromatólogo o a un experto en toxicología.

Perdona, si fueras padre o madre, ¿sacrificarías la seguridad de tu hijo o hija por la 'moda del supermercado'?

Mi sobrina no vive en Sullana, sino en Lima. Si nos ofrecen la misma calidad que en la capital, entonces ¿mi sobrina está en riesgo igual o mayor que el que tiene nuestra niñez?

O sea, en vez de resolvernos la vida, ¿esos negocios nos la han venido a fregar?

¿O es que quieren vernos la cara a los sullaneros y las sullaneras? OK, OK, en algunos casos no hay que esforzarse tanto. En fin.

Qué lástima que estos negocios enmascaren malas prácticas comerciales con construcciones más o menos bien hechas (como diría un amigo español que me visitó, donde lo dañino está en primera fila).

Qué lástima que la engolada voz de quien anuncia las ofertas oculte maltrato al personal, donde hasta hay problemas internos por acoso laboral y bajos sueldos.

No en el que intervinieron, pero sí sé de su competencia donde un supervisor pasa sus ocho horas insinuándose con el personal femenino, y que ha terminado en una especie de tribunal ético que tienen.

Individualmente creo que no vale la pena sostener con nuestro dinero un modelo de negocio así, que trata de vender lo que no es. Por ello, lo saludable sería no darle lo que quieren de nuestra comunidad.

Suena a boicot, ¿no? Sí, lo es, y es un derecho de consumidores y consumidoras en protesta por la forma cómo nos tratan.
No nos dejemos. O nos respetan, o ahí muere el payaso.

Y lo mismo con las otras librerías donde se repitió el cuadro.

(Sigue al autor en Twitter como "nelsonsullana")

Pristina 255

Juan Manuel propaganda