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Enseñando a abrir los puños

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/Nelson Peñaherrera. Cuando Christian Gálvez me mandó el primer borrador del artículo que publicó ayer el blog de la campaña Un Billón de Pie en Piura (http://unbillonpiura.blogspot.com) me quedé intrigado por la historia (real) con que comienza, y en tres sentidos.

Primero, el victimario quien es capaz de abusar de su enamorada en plena calle; segundo, la chica quien en lugar de ponerle un alto, lo deja hacer y se va con él; tercero, la gente a quien le da lo mismo la escena, si acaso la estaba viendo con atención como nuestro joven cronista.

Claro que el hecho es solo un botón de muestra para introducirnos a un mundo donde la gente se limita a condenar la consecuencia, pero no previene la causa.

La mayor parte de casos de varones violentos germinan en los hogares, sea por apropiación de un mal ejemplo, sea porque el propio varón fue violentado en el pasado –incluso sexualmente- por alguien que ejercía cierta o total influencia sobre él.

El problema no es que el varón lo reconozca o no, sino que no intente curarse de ello, y evite que la epidemia se siga multiplicando.

Podemos hacer muchas campañas y esfuerzos por decir y recontradecir la importancia de erradicar la violencia, pero si el propio victimario no quiere cambiar, será un arduo trabajo hasta que se convenza de que el círculo en el que se imbuye termina por destruir todo lo que quiere, incluyéndose, aunque no se quiera bien.

Mientras tanto, ¿qué herramientas tiene el varón que sí quiere romper la cadena, y convertir su círculo vicioso en uno virtuoso?

Ahí es donde entramos en la necesidad de educar en cuanto espacio se pueda para reducir las conductas violentas tanto como sea posible.

Obviamente que hablando en perspectiva de disponibilidad de recursos, habrá que darle prioridad a donde se identifique mayor riesgo; pero, si se puede multiplicar el esfuerzo, de forma libre e inteligente, podríamos comenzar a cambiar la matriz tan perniciosa que provoca a un hombre levantar el puño y agredir a cualquier mujer, sin importarle nada, a pesar de que mucha gente lo esté viendo.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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