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La juventud unida que puede ser vencida

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castillo1ERP/N.Peñaherrera. El lunes por la noche, la organización del III Congreso Provincial de Juventudes de Sullana compartió la agenda que desarrollará. Muy, muy interesante por cierto, y donde el primer tema estará a cargo de un servidor, o sea yo. Glup.

Uno de los puntos que desarrollarán será la necesidad de que las organizaciones juveniles que hay en la provincia se formalicen.

De hecho, según la iniciativa de los chicos y las chicas, en Sullana se han multiplicado estas agrupaciones con los objetivos más variopintos en términos formales, pero que en esencia apuntan a servir a su comunidad, impactar en el medio ambiente y convertirse en unidades de formación productiva (especialmente las organizaciones rurales).

Bueno, y tampoco seamos tan inocentes: varias de las que aparecieron durante 2014 fueron organizaciones de fachada de los movimientos que postularon a la alcaldía para capturar el voto juvenil. No es que sea malo, pero si las rastreas, verás que ya desaparecieron. Sigamos.

El problema es que si estas organizaciones desean apostar a fondos o ser parte de programas de articulación, se enfrentan al hecho de que si vas a Registros Públicos, no existen. Si no existen, ¿con quién harás el trato?

Es como llegar a cualquier acuerdo formal con una persona sin DNI.

el mismo lunes, pero por la mañana, asistimos a una convocatoria para seleccionar representantes ante el Comité Ambiental Municipal, y el funcionario con el que estábamos conversando nos contaba que le había sido difícil incorporar a alguna organización juvenil, no porque no existiera sino porque no tenía personería jurídica.

Y, según nos decía, la norma era muy rígida sobre las condiciones bajo las que se debe incorporar a una organización de cualquier índole.

Entonces, en cuestiones de fortalecimiento organizacional, sí es una prioridad la formalización de cualquier tipo de estos grupos, precisamente, para que puedan acceder a otros espacios dónde incrementar sus posibilidades de actuación e impacto dentro de la comunidad.

Las organizaciones que no se formalizan son algo así como los soldados sin arma alguna en medio del campo de batalla. Puede que sobrevivan, pero no serán muy eficientes a la hora de lograr el cometido para el que fueron entrenados, si fueron entrenados, que es otra jarana.

Entonces, formalizarse es una prioridad, y, en ese sentido, quienes ya hemos pasado por ese proceso, bien podríamos prestar asistencia técnica a estas organizaciones con tal que lo hagan de manera correcta, porque con esto de que cada quien tiene su propia constitución, su propio código civil y penal y hasta su propio ordenamiento del aparato gubernamental, aparecen verdaderos mamotretos o quimeras legales que no resisten su primera comparecencia ante su comunidad.

En resumen: organización sí; formalización también.

Es una llave para muchas, muchas oportunidades, y éstas solo llegan una vez en la vida. Casi siempre.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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