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Un protocolo para Sapillica

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Acaba de anunciarse otra erupción en progreso. No, no es el Ubinas de nuevo; es más acasito.

Mañana, un grupo de ciudadanos y ciudadanas en Sapillica, Ayabaca, se reunirá para solicitar que, al igual que en su capital provincial, se investigue casos de presunta corrupción.

Aunque el dato existente no especifica dónde –y cuidado que por ahí se comienza mal-, el hecho de que se haya anunciado ya debería ser una clarinada para todo el mundo.

Si no queremos que las cosas degeneren como ha pasado en otras partes de la región, mejor será tomarles mucha atención. ¡Ve! Salió verso sin esfuerzo. Sigamos.

Como digo, si se lanza al aire la idea de que podría haber corrupción sin tener siquiera una evidencia, se corre el riesgo de perder credibilidad y respaldo entre la población, a menos que sea otro experimento electorero.

Ahora, si tienen algo sólido y probable bajo el brazo, ya estamos hablando otro idioma, más comprensible.

Dicho esto, ¿qué debe hacer Sapillica para que su iniciativa ciudadana llegue a buen término?

Primero, organizar la información que tuvieran, pero basada en datos, no en supuestos ni en chismes, porque luego enfrentarán la desilusión de que cada expediente se desestime por inconsistente.

Segundo, con la información organizada, pedir asesoría –ojo, pedir, no exigir ni reclamar malcriadamente- asesoría a instancias como Defensoría del Pueblo u organizaciones sin fines de lucro que tienen equipos legales que no tirarán ni para uno ni para otro lado, y que permitirán que se entienda cada término y cada hecho a denunciar, si realmente se puede denunciar.

Tercero, manejar un solo discurso, y privilegiar los canales donde se dé un diálogo fluído, respetuoso pero firme; entender que lo cortés no quita lo valiente, y que quien golpea primero casi siempre termina primero... en Río Seco.

Cuarto, saber mantenerse unidos. La idea no es tener a un montón de gente que se pliega sin saber exactamente por qué, sino de tener la gente justa que realmente moverá el proceso de forma exitosa. O sea, calidad antes que cantidad. Aquí también aplica.

Y quinto, aprender a usar hábilmente las instancias de justicia existentes, los medios de comunicación adecuados (TRADICIONALES Y NUEVOS) y los escenarios ciudadanos correctos. La mejor manera de perder estos casos es planear sin estrategia y actuar por impulso.

El mismo protocolo aplica con todos los lugares donde se planee seguir el ejemplo de Ayabaca. Y, por supuesto, evitar caer en el uso de la violencia, y rechazarla ni bien aparezca.

Como dije arriba, si hay algo sólido en qué pararse, Sapillica está comenzando con el pie correcto. Adelante, y estaremos a la expectativa.

Eso sí, para la próxima usemos la vigilancia ciudadana preventivamente, no reactivamente.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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