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Lun, Oct

Trabajando por mejorar la nutrición... ¿de Miami?

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Ernesto es un amigo mío, artista gráfico digital para más señas, con quien siempre conversamos de varias cosas, y quien me pidió expresamente que escriba este comentario, así que le agradezco la idea y la confianza.

Al igual que muchos amigos míos y yo, él destina al menos una hora y media del día a ejercitarse. Y gracias a él, he incorporado en mi rutina las planchas espartanas, que serían complicadísimo explicar en una sola oración, así que las personas interesadas en aprenderlas, me pasan la voz; pero de que son efectivas, lo son (aunque el primer día te queda doliendo el pecho y los hombros... sigamos).

Sin embargo, no todo es felicidad para mi amigo. Parte de su dieta, basada en consumir alimentos ciento por ciento naturales –como yo-, incluyen la maca y la quinua, fuentes de proteínas, aminoácidos, vitaminas y demás maravillas que podrás hallar si te das una vueltecita por Wikipedia.

Ernesto ha visto con horror –más horror que cuando descubres una estría o una llantita- que el precio del kilo de la maca y la quinua se ha triplicado en lo que va del año.

Solo por hablar de la quinua, de encontrarla por seis a ocho soles el kilo, ahora no le baja de veinte.

Según su casero, el incremento se debe a que tanto la maca como la quinua hace rato dejaron de ser las cenicientas de la dieta nacional, y ahora son productos 'gourmet'. Solo en el caso de la quinua, Miami (estados Unidos) se ha convertido en uno de sus mercados fuertes, donde sus principales consumidores son los talentos de Univisión y Telemundo.

Actores, como el esbelto Julián Gil (aunque pensándolo bien, todos lo son), han declarado públicamente que el consumo de esos productos está contribuyendo a esculpir su figura y a darle energía.

Entonces, si la celebridad lo consume, no faltará algún otro hijo de vecino que querrá hacerlo. Si aumenta la demanda, el precio también debe dispararse hasta que aparezca alguna otra 'maravilla' natural, y a donde vaya Vicente, también va la gente ¿alguien dijo "chía"?).

Lo último que oímos de la maca es que los chinos la compran baratito a borbotones para llevársela, industrializarla y revendérnosla a precio exorbitante.

Encima, la maca y la quinua son productos bandera, y basta que les chanten esa etiqueta para que el peruano o la peruana promedio se vean ante varias disyuntivas: o pagar más y sacrificar otros productos de su dieta, comprar menos y lamentarse por no tener los resultados esperados, no consumir nada y al diablo con todo, buscar sucedáneos que no garantizan pureza ni nada, o todas las anteriores.

Si el gobierno se desbarata diciendo que hace falta incrementar el consumo de la quinua, por ejemplo, pero ésta se pone por las nubes, ¿dónde carrizo está el floro de la inclusión social? A menos que el ejecutivo esté buscando desesperadamente incluir al segmento A y B+, y eso explicaría todo. Digo.

Según mi amigo Ernesto, si algún funcionario público no hubiera salido a decir a voz en cuello que la quinua, por ejemplo, es un producto bandera, probablemente podría conseguirla regateando hasta seis soles el kilo. La otra opción es que se dedique a cultivarla en el jardín de su casa, previo conflicto con su madre que, dudamos, le vea el aspecto estético al cereal.

Si la intención es mejorar la dieta de la población peruana, reflexiona Ernesto, subiendo el precio no es, precisamente, la mejor forma, a menos que se entienda por dieta a privarse de comida o matarla por inanición.

O quién sabe, ¿no?

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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