Feliz aniversario Sullana, la de las cuatro dimensiones

Nelson Peñaherrera
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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Hace tres semanas, un joven colega me llamó por teléfono, y dentro de todo me preguntó si tenía pensado hacer algo por el aniversario 108 de la creación provincial de Sullana; le dije que no, que no tenía nada planificado. En realidad, nunca tengo nada planificado para el aniversario provincial. Esta dinámica de Internet te enseña que afuera de tu pueblo, mientras una parte despierta, otra duerme; mientras aquí es feriado, afuera es laborable.

Eventualmente puedes parar y celebrar un momento, pero estás con la presión de que, debido al factor llamado zona horaria, hay un grupo de gente plenamente identificada en un sector específico del planeta que estará esperando algo tuyo que le llegue, por la simple y poderosa razón de que te lo está consumiendo.

Y esa dinámica te hace sentir una especie de bicho raro entre quienes no tienen más mundo que el GMT-5 (que muchas veces termina siendo GMT-8) y la latitud cuatro grados sur -más bicho raro de lo que uno ya se considera-, pero que cuando ves a policías, personal de salud, bomberos, vigilantes o salas de redacción o control maestro de transmisión, se te pasa; claro está, cuando realmente hacen las cosas por la pasión de hacerlas bien.

Finalmente, fuíste entrenado para actuar a cualquier hora del día y en cualquier día de la semana.

Es cierto que el aniversario es la noticia que recurrentemente va a llegar cada cuatro de noviembre, pero tú no vas a celebrarla sino a cubrirla porque el resto tiene derecho a saberla. Y no se trata de una queja o una justificación; se trata de entender que elegiste un camino en el que estás pero no siempre eres parte de, y tampoco te incomoda la situación: es tu circunstancia y la llegas a aceptar con cariño, incluso.

Efectivamente siempre te queda la sensación de que puedes hacer más (lo que no significa meterse a postular a algo, a menos que sea un premio de periodismo o mercadeo), pero que tampoco te pasaste el tiempo entre el nihilismo y la anomia, y hasta puedes sonreír con cierto orgullo para tus adentros de que algo estás haciendo. Total, a Sullana no se la recuerda un día al año sino a cada momento.

Lo que sí tengo claro es que me cuesta mucho recordar a mi provincia con la solemnidad con que poética y válidamente muchas personas lo hacen y a otras tantas les gustaría, como que también me cuesta trabajo recordarla con desdén o irreverencia. Yo prefiero recordarla con espontaneidad y cariño, siendo como el sullanero es, con alegría, con esperanza, con conocimiento de causa. Aunque muchos no lo crean, ser sullanero es un estado del alma basado en el gozo y la generosidad.

Entonces recuerdo que a lo mejor sí, inconscientemente, tenía algo preparado para unirme a las celebraciones, y de hecho, un día que un amigo me buscó para matar el ocio hablando de cosas útiles y descabelladas a la par, se nos ocurrió grabar tres clips que ahora están en mi canal de YouTube, y que al verlos me dice que yo concibo a Sullana en tres dimensiones. Pero un material que hemos publicado recientemente, me agrega otra dimensión.

La primera es la Sullana juguetonamente solemne, esa que es parte de tu identidad comunitaria, por la que sacas pecho a donde vayas, la que deja escapar inconscientemente un “guá” por el que luego no sientes culpa, la que (a pesar de todo) te anima a invitar al mundo para que la conozca. Bueno, y si alguien me toma la palabra, menos mal que hay dónde alojarla, darle de comer y pasearla: https://tinyurl.com/y573h5lr

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La segunda es la Sullana llena de añoranza, la de esa ciudad que poco a poco se ha ido integrando desde sus barrios primigenios hasta los nuevos núcleos urbanos que ya borraron el límite que nos contenía al oeste. Ya sabes, aquellas épocas en las que todavía podías darte el lujo de mirar al cielo e identificar constelaciones, más si había apagón nocturno, la Sullana de tus juegos cuando la calle aún no tenía asfalto, y cuando podías jugar dándole vuelta a la manzana sin temor a nada… nada excepto que te metan ‘plancha quemada’, o también esa Sullana que te caminabas todos los domingos para (o tras) encontrarte con tus amigos y amigas: https://tinyurl.com/yxeyd6f4

En tercera, está la Sullana civilizadamente anticívica, ésa que se precia de haber crecido económicamente pero que ha desaprendido el respeto por la otra persona, ésa que blande cuando puede su tarjeta de crédito pero que aún no abandona la mentalidad de aldea, ésa que se queja de no verse tan linda pero que organiza un muladar en cualquier lado, ésa que exige inclusión a ultranza pero que no es urbanísticamente inclusiva: https://tinyurl.com/yyn4zork

Finalmente, la Sullana del conocimiento, ésa que no es muy comercial para la gente común y corriente, pero que resulta altamente atractiva para quienes tienen poder y tienen dinero: los primeros porque tratarán por todos los medios de ocultarla para que la gente siga viviendo en ignorancia (y poder dominar el mundo), los segundos por casi lo mismo, a menos que negocien una millonada de dinero por el uso de la patente; se trata de esa Sullana que parece aburrida hasta que encuentras un modo de hacerla amigable, y que resulta, acaso, uno de sus recursos más valiosos que estamos dejando fugar de la forma más estúpida que nos permite una cultura más estúpida de lo que creemos, pero que tiene algo que decir para traerse abajo a la estupidez: https://tinyurl.com/y3zdybzl

En resumen, la Sullana a donde deberíamos ir, la Sullana que nunca jamás volverá, la Sullana que debería darnos vergüenza ostentar, y la Sullana de la que debiéramos sentir el mayor orgullo posible pero nos negamos. Y ésa es nuestra Sullana. Curiosamente, ésa es nuestra Sullana, una Sullana cuya evolución no depende de un líder sino que depende de que tú decidas trazarte un plan, ejecutarlo, tener resultados.

Ahora bien, ¿cuál es la Sullana que quieres tú? Muy buena pregunta. De tu respuesta dependerá que haya un cambio, o todo siga como aparece a diario. ¿A cuál dimensión le quieres apostar? Yo le voy a la primera y la cuarta.

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Diario El Regional de Piura

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