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Mar, Nov

Intolerancia, ya no estás invitada

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castillo1ERP/N.Peñaherrera. El jueves último me convencí de que sí es posible sentar frente a frente (y tazón de chifles más gaseosita de por medio) a quienes tenemos puntos de vista divergentes, o diferentes en forma aunque convergentes en el fondo.

A raíz de la convocatoria en la que nos involucramos utilizando el hashtag #ChiraLimpio, creo que hemos comenzado la larga aventura de una ciudadanía que toma el control de su propio destino.

Un control que incluso lleva a plantear la agenda dentro de la comunidad, y concertarla con quienes tienen delegado nuestro poder, o creen que lo representan.

El jueves por la noche hemos intentado sembrar otra semilla del co-gobierno, de la democracia participativa, del diálogo con tolerancia, del acercamiento fraternal entre vecinos y vecinas que no necesariamente piensan igual... pero que tienen un solo objetivo: acabar con la contaminación.

Y así como ha sucedido con este grupo de mujeres y varones para nada parecidas ni parecidos, así también podemos sentarnos a descubrir que detrás de nuestros escrúpulos y reservas, hay universos maravillosos por explorar y que resulta que tienen en común más de lo que creíamos.

De hecho, me acaba de pasar con una persona que conocí hace casi dos años, y que por dejarnos llevar por el apasionamiento, terminamos alejándonos.

Fue la mayor torpeza que cometimos, porque perdimos más de un año en que pudimos mantenernos juntos para marcar una diferencia, aunque tengamos criterios y gustos diametralmente opuestos.

Lo gracioso es que ahora buscamos recuperar el tiempo perdido, lo que es saludable: decidimos volver a ser amigos.

Del mismo modo, Sullana debe recuperar todo el tiempo que perdimos creyendo que cada quien decía una cosa distinta cuando en el fondo pretendemos lo mismo: mejorar nuestra realidad.

Que alguien prefiera a Bach, alguien a Carmencita Lara, alguien a Rubén Blades, alguien a Bob Marley y alguien más a Prince Royce, no implica enemistad. Es música, al fin y al cabo.

Es cierto que nuestro enemigo es la contaminación, pero antes quizá haya que derrotar a otro enemigo más silente: la intolerancia.

Pero, insisto, el jueves le dimos una feroz patada en el trasero.

A ver si el jueves que viene la seguimos dejando maltrecha, porque ya es hora de que Sullana cambie su historia desde el esfuerzo de la ciudadanía de a pie.

Que nadie se reste.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255