El hombre que no debe morir

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castillo1ERP/N.Peñaherrera. Hoy se recuerdan 13 años del crimen de Godofredo García Baca.

Este ingeniero agrónomo fue uno de los primeros colonos de San Lorenzo, quien renunció a una cómoda posición como docente e investigador en Lima, y se dedicó a transformar un terreno yermo en un productivo campo agrícola.

Por un lado estaba su conocimiento como ingeniero agrónomo, por el otro estaba su pasión y amor por su tierra pues García era piurano –chulucanense para más señas.

Su vocación le hizo compartir sus hallazgos con el campesinado y liderar las causas cuando se veía afectado, pues tenía lo mejor de los dos mundos: la ciencia y el empirismo, aunque cualquier filósofo dirá que la primera es resultado de lo segundo.

Lo que sí tuvo como habilidad fue poder hablar en cualquier escenario y dejarse entender en los códigos que podía usar un remombrado científico o un abnegado agricultor.

Esa pasión lo llevó a demostrar que una empresa minera iba a trabajar a ciegas en medio del valle de San Lorenzo. Y no se basó en supuestos: usó leyes, estudios, pruebas.

La mañana del 31 de marzo de 2001, un sicario, que resultó siendo vecino suyo, lo mató de un certero balazo en el corazón.

¿sabías esta historia? Probablemente no, y ése es el punto.

A pesar de su influencia en la historia reciente del distrito de Tambogrande y del departamento en general, casi nadie sabe de su existencia.

Y no es un caso particular. Hay muchos piuranos y muchas piuranas que han marcado diferencias de quienes no sabemos casi nada. Y no solo quienes nacieron acá, sino quienes adoptaron esta tierra como si fuera la propia.

A lo mejor no cantaban cumbia, pero su labor hizo posible que la vida del resto fuera mejor (incluso de quienes cantan cumbia) o nos permitiera desarrollar ese sentimiento-pistón llamado orgullo.

Definitivamente, la mejor manera de honrar a esos piuranos y esas piuranas de nacimiento o de corazón es investigando sus vidas, identificando su ejemplo y usándolo para marcar nuestra propia senda.

¿Está nuestro modelo educativo en capacidad de asumir este reto?

Godofredo vive, y quienes no queremos dejarlo morir le hemos abierto un espacio en la red. Puedes visitarlo en factortierra.net/Godofredo, donde también está el documental de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd (en el que tuve la posibilidad de trabajar) que rescata su voz, su imagen, sus gestos y su legado.

Han aparecido nuevos Godofredos y es probable que estén a tu costado. ¿Puedes identificarles?

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255