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Vie, Jun

Chica embarazada al estilo Morropón

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. En términos de violencia basada en género (VBG), la provincia de Morropón parece ser un espacio que se debe observar con muchísimo cuidado. el jueves se reveló que por cada diez embarazos reportados, uno se da en adolescentes, y una semana atrás se conoció que es la segunda provincia del departamento con mayor cantidad de casos denunciados de VBG.

La primera estadística fue anunciada en un foro radial, en Chulucanas, por el gerente de la Municipalidad Provincial de Morropón, y aunque está por debajo de la media nacional (13%) y aún de la departamental (17%, que Cutivalú se empecina en redondear en 16%), parece ser motivo de preocupación local, a pesar que el funcionario no está seguro de las causas.

Por otro lado, hace más de una semana los Centros de emergencia Mujer, que dependen del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, revelaron el top-3 de las provincias con mayor cantidad de denuncias sobre VBG: Piura a la cabeza, luego Morropón, y Sullana en un preocupante tercer lugar.

Los dos datos no son hechos aislados. En realidad, si queremos explorar en las causas que la Municipalidad de Morropón no acierta a encontrar, el embarazo adolescente es producto de la VBG.

El jueves, en el programa radial de Milagros Leiva, un representante de Plan Internacional explicaba que el rol de género que la sociedad se esfuerza en asignar a los varones se traduce en violencia en todas sus modalidades.

Para comenzar autoviolencia: muchas muertes juveniles se dan mayormente en varones al actuar temerariamente en un afán de demostrar ‘hombría’. Lo segundo es la transferencia de la violencia al entorno, específicamente en utilizar la fuerza para imponer su poder y su voluntad; a continuación, obligar a su pareja a tener relaciones sexuales como ‘adelanto’ del llamado ‘débito conyugal’.

si cruzamos todas las investigaciones que coinciden en que las primeras experiencias sexuales adolescentes prescinden del uso de un método anticonceptivo, allí tenemos el círculo vicioso completo. Sazonémoslo con baja autoestima, una pésima comunicación intrafamiliar, la disimulada censura sobre sexo y sexualidad saludables dentro de las comunidades y criterios deliberadamente insensibles para exponer a la adolescencia ante contenidos impropios (léase ‘principios rectores’).

Ya, para empalagar, agreguemos el estudio que Un Billón de Pie realiza en Sullana –no tan lejos de Morropón- que básicamente encuentra que los varones, en su mayoría, se conciben como ‘machos’ aunque no tengan ni la más remota idea de por qué lo son. en oposición, las adolescentes tienden a ser más maduras que los hombres.

En el caso de Morropón, se ha señalado como otra causa probable los horarios de las empresas agroindustriales que emplean mano de obra local, y que, aparentemente, tienen a padres y madres fuera de casa desde las cuatro de la mañana hasta las ocho de la noche. Claro que a estas empresas les llega altamente el tema (me consta), pero es un argumento plausible.

Teniendo en cuenta que desde el Papa hasta especialistas independientes han señalado que el primer espacio de intervención debe ser la familia, la pregunta es hasta qué punto el modelo actual realmente está operando allí. Claro que no sé en qué momento se le volaron los patos a Francisco sobre el caso Osorno, pero ese es otro tema. Sigamos.

Este cuadro de la provincia de Morropón contrasta demasiado con la imagen de orden, sencillez y aparente prosperidad que allí se percibe. No es dato nuevo, porque desde inicios de 2014 se viene advirtiendo del tema (Cf. El estudio de ForoSalud Piura), pero es destacable que se ponga como tópico de discusión pública.

Servidos los ingredientes, la provincia de Morropón tiene como desafío convertir ese tutti-fruti en una propuesta que no solo luzca atractiva y sepa bien, sino que realmente nutra, que rescate vidas, que la saque de ese top-3, que les permita a los y las adolescentes tener campo libre para decidir su futuro con responsabilidad y sin violencia de ninguna clase.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

 

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