ERP. A pocos días de los comicios, uno de los principales retos del proceso electoral no es la falta de información, sino su comprensión. Así lo advirtió Jeng-Cheng Nakazaki, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, quien señaló que los ciudadanos reciben una gran cantidad de datos sobre los candidatos, pero no logran interpretarlos adecuadamente.
“El problema es que tenemos muchos datos, pero no necesariamente información”, explicó durante el III conversatorio “Hablemos sobre temas electorales”, organizado por la casa de estudios. Según indicó, aunque existen cifras, declaraciones y documentos disponibles, estos no siempre están presentados de forma clara ni ayudan a tomar decisiones informadas.
El especialista detalló que uno de los principales problemas es el origen de la información. Gran parte de los datos que se difunden son autodeclarados por los propios candidatos, como sus ingresos, bienes o trayectoria. Esta información suele ser verificada posteriormente, cuando el proceso electoral ya está avanzado.
Otro factor clave es la forma en que se presenta la información. Nakazaki señaló que suele estar en lenguaje técnico, dispersa en distintas plataformas o sin una explicación sencilla, lo que dificulta su comprensión. “El ciudadano no se informa no porque no quiera, sino porque no puede”, afirmó.
Además, explicó que existe una diferencia importante entre conocer datos y entender la realidad. Por ejemplo, un votante puede saber cuántas propiedades tiene un candidato, pero no cómo las obtuvo o qué implicancias tiene eso en términos de transparencia. “Tenemos datos, pero no una verdad clara que nos ayude a entender lo que pasa”, indicó.
A esto se suma el exceso de información disponible, que termina generando confusión. La gran cantidad de plataformas, cifras y reportes abruma a los ciudadanos, quienes muchas veces no saben en qué confiar.
Como consecuencia, se debilita la confianza en la política. Al no comprender bien la información ni a los candidatos, muchas personas terminan votando basadas en emociones o percepciones. “Se vota con el sentimiento, se vota desde la desconfianza”, advirtió.
Finalmente, el docente enfatizó que no basta con publicar datos, sino que estos deben ser claros, ordenados y útiles. “La información tiene que ayudar a entender cómo afecta la vida de las personas”, concluyó.

