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Lun, May

Especialistas advierten la necesidad de reforzar el acompañamiento en el uso de redes sociales en menores de edad

Sociales
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ERP. El libro “La alfabetización mediática de los menores peruanos como creadores y consumidores de contenidos en redes sociales” ha puesto sobre la mesa una preocupación que ya no es solo tecnológica, sino también de salud: el impacto que tiene el uso temprano e intensivo de redes sociales en el bienestar emocional de los niños y los adolescentes.

La investigación, elaborada por los profesores Tomás Atarama y Lucía Anastacio de la Universidad de Piura; y Beatriz Feijoo de la Universidad Villanueva revela que 8 de cada 10 menores en el Perú ingresan a redes sociales antes de los 13 años, pese a que esta es la edad mínima recomendada por las propias plataformas.

A ello se suma un dato que agrava el panorama: los menores pasan en promedio cuatro horas diarias conectados. Sin embargo, el principal riesgo no radica en el tiempo de uso, sino en cómo este afecta la salud emocional.

Según los especialistas, muchos menores recurren a las redes sociales como una forma inmediata de escapar de emociones como la ansiedad, el aburrimiento o la frustración. Esta práctica, aunque común, limita el desarrollo de habilidades para reconocer y gestionar sus emociones.

“Niñera digital”

Durante la presentación, el doctor Tomás Atarama, profesor de la Facultad de Comunicación de la UDEP, advirtió: “Las mismas redes sociales nos ponen una indicación, una normativa que piden que los niños tengan 13 años o más para hacer uso de la red social; sin embargo, en el Perú 8 de cada 10 están ingresando antes de ese tiempo”.

Atarama alertó sobre un problema cada vez más frecuente: “Existe un fenómeno ampliamente documentado conocido como la niñera digital. Eso quiere decir: padres y madres de familia que entregan un dispositivo móvil al menor para que el menor se entretenga por sí mismo”.

Otro aspecto que preocupa es el impacto en las relaciones personales. El estudio advierte que muchos adolescentes no perciben que el uso intensivo de redes les haga perder experiencias reales. Sin embargo, los especialistas sostienen que el entorno digital —más rápido, atractivo y estimulante— puede desplazar actividades fundamentales para el desarrollo, como la convivencia familiar, el diálogo cara a cara o la construcción de amistades sólidas.

En este contexto, también se recordó que los menores se encuentran en una etapa crítica de desarrollo. Su capacidad para tomar decisiones, controlar impulsos y establecer límites aún está en formación, por lo que la exposición sin supervisión a estos entornos incrementa los riesgos.

Más de cuatro horas en redes

Por su parte, la magíster Lucía Anastasio subrayó que el estudio permite conocer que los menores de edad hacen uso de las redes en un promedio de cuatro horas diarias, “lo que para un adulto significa media jornada laboral”, acotó.

Agregó que la investigación evidencia que muchos menores acceden a redes sociales falseando su edad o utilizando cuentas de terceros, lo que los expone a contenidos no adecuados. A esto se suma la presión por la validación social, donde likes, comentarios y seguidores se convierten en los indicadores de aceptación y validación, que repercute en la autoestima de los niños y adolescentes.

Los límites son la clave

El libro también aborda el impacto en la construcción de identidad. Hoy, los menores no solo consumen contenido, sino que también lo crean y comparten, formando una huella digital desde edades tempranas, muchas veces sin ser conscientes de sus consecuencias. Esta exposición constante puede generar una presión silenciosa por encajar y mostrarse de determinada manera.

Frente a este escenario, los autores advierten que el desafío no es eliminar la tecnología, sino aprender a convivir con ella de manera saludable. Por ello, recomiendan retrasar el acceso a redes sociales, establecer límites claros en el uso, fomentar espacios de diálogo en familia y fortalecer la educación emocional desde casa y la escuela.

El estudio busca así abrir una reflexión urgente: el uso de redes sociales en menores no solo es un tema de conectividad, sino también de salud, desarrollo y bienestar. La clave, coinciden los especialistas, está en el acompañamiento y en formar jóvenes capaces de usar estas herramientas sin afectar su equilibrio emocional.

La presentación del libro se realizó en el Campus Piura de la UDEP. Los autores plantearon la necesidad de trabajar en proyectos de educación digital, de manera articulada desde la familia, la educación y la sociedad.

Se puede acceder a la publicación, disponible en acceso abierto, en el siguiente enlace: https://doi.org/10.26441/Fcom-UDEP-2026-AMM-1

Diario El Regional de Piura
 

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