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Las primeras hazañas del Ejército Libertador

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. Cuando llegó la Expedición Libertadora, bajo las órdenes del general José de San Martín, y desembarcó en Paracas, el 8 de setiembre de 1820, se asomó para el Perú una aurora de fortalecimiento a la libertad por la que habían venido luchando los peruanos. Los soldados de la expedición venían a contribuir con la libertad del Perú, y de su patria grande, América.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda

Director del Museo Electoral y de la Democracia del JNE

Estaban afanosos por demostrar que su espíritu guerrero y de libertad, era grande, y a ese ejército que conformaban, se sumaron peruanos de todos los rincones de la patria, y el Libertador los incorporó con diversos grados, en un simultáneo reconocimiento de capacidades y de patriotismo que no distinguía color, porque muchos negros y mulatos lucharon por la libertad de América.

Resultó inútil, que el general San Martín buscara un entendimiento con los realistas para evitar derramamientos de sangre, y así como lo hizo con las autoridades, había iniciado desde hacía tiempo un trabajo persuasivo sobre los que dudaban de los beneficios que les traería su nueva condición de independientes, en conocimiento de la realidad de las costas del Perú, envió personas de su entera confianza, para fortalecer el espíritu libertario, y la apuesta por la independencia.

San Martín procuró, asimismo un trabajo persuasivo entre las tropas y la oficialidad, motivándolas para el apoyo a la causa patriota, y quizá el mayor episodio del paso de un gran número de realistas al ejército patriota, fue el del Numancia, a fines de 1820, este suceso fue precedido por otro que se verificó en Palpa, el 7 de octubre de 1820, cuando los patriotas perseguían a los realistas, y con una manifestación del amor por la patria, dos compañías realistas desertaron y engrosaron el ejército sanmartiniano.

En la conferencia de Miraflores, tregua ansiada por los realistas, ellos buscaban ventajas porque sabían de los desequilibrios que se les venían encima con el avance patriota. Al vencerse el plazo de suspensión de hostilidades, el ejército de Álvarez de Arenales ocupó Ica, y se inició de la persecución del ejército realista comandado por Manuel Quimper, que se dirigía a la villa de Nasca.

Inicialmente, la persecución llevó a los patriotas por una ruta no seguida por Quimper, y al no encontrarlos regresaron pronto a la ciudad de Ica, desde donde el coronel Álvarez de Arenales, dispuso que el teniente coronel Rufino Guido continué la persecución por la ruta de Palpa, enterado de que los realistas habían tomado ese camino.

En las memorias del virrey Pezuela, y otros documentos, se observa, que uno de los logros del Ejército Libertador fue el pase de dos compañías del ejército de Quimper al patriota, en Palpa, razón por la que se haría un juicio a Manuel Quimper, por no desarrollar estrategias de fidelidad de sus subordinados a la causa del Rey.

El futuro general, Juan Antonio Álvarez de Arenales informa el 8 de octubre al general San Martín de la pérdida de hombres por el ejército realista, y su pase al ejército patriota, lo que sucedió sin encuentro bélico alguno, de manera que no hay documento primario, que califique a este acontecimiento, como producto de un combate o de una batalla; este pasó significó la merma del ejército realista, siendo quizá una de las razones de su derrota, en los días siguientes. La de Palpa, fue una victoria sin combate alguno.

No hubo antes que los episodios de Changuillo, Nasca y Acari, otro enfrentamiento similar, como se detalla en los informes de Manuel Rojas, y el Boletín N° 2 del Ejército Libertador, del 22 de octubre de1820, al darse cuenta, que al fin se habían batido los patriotas, enfrentando a los realistas. Esto se nota en el contenido del parte de guerra, en el que se da cuenta detallada de los sucesos.

El Congreso de la República consideró este primer gran encuentro patriota derrotando a los realistas, a lo sucedido en el floreciente pueblo de San Juan de Changuillo, desaparecido en 1826, en la villa de Nasca, y en Acari, hasta donde llegaron los patriotas persiguiendo a los realistas de Quimper.

Dentro de las primeras victorias del Ejército del general San Martín, Changuillo, Nasca y Acarí, son parte de un gran episodio, en el que los soldados, desde el más alto oficial hasta el de más baja graduación estaban inspirados, motivados por el romanticismo que llevaban dentro, fue, de acuerdo al parte, el primer gran suceso bélico, después del desembarco, no hubo acción parecida previamente.

Todo esto fue precedido por la deserción en Palpa, de dos compañías del ejército realista, suceso que llena de orgullo a los palpeños, porque su espacio geográfico fue testigo de un hecho trascendente, asociado al futuro de la patria.

Lo ocurrido desde Changuillo hasta Acarí, generó, que cada 15 de octubre, Changuillo, Nasca y Acarí, estén de fiesta, recordando la primera gran victoria patriota en sus jurisdicciones, y seguro que la emoción de este año tendrá la misma intensidad, igual como se vivió en octubre de 1820, en esa tierra tan marcada por los paracas y los nasca.

Diario El Regional de Piura

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