Carlos Sánchez Delgado o llamar las cosas por su nombre

Miguel Godos Curay
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ERP. (Por: Miguel Godos Curay). Me escriben a vuelapluma que partió Carlos Sánchez Delgado el exgerente de la Cámara de Comercio y un animador del colectivo institucional que exigió un trato justo para Piura. En efecto, con fino e inconfundible buen humor piurano -Carlos- convocó a los colegios profesionales, gremios, alcaldes y rectores para demandar al gobierno lo que a Piura por legítimo derecho le corresponde y no se le da. 

La reconstrucción de Piura es un laberinto de improvisación. Un recorrido -de cabo a rabo por la ciudad- es suficiente para darnos cuenta de la inobjetable realidad. 

Carlos Sanchez

Don Carlos Sánchez Delgado, ex gerente de Cámara de Comercio de Piura

Carlos, tenía un extraordinario talante humano para mantener a tope la sensible preocupación por lo que aquí acontece. Gracias a él nos enteramos que para reparar un patrullero en Piura el desembolso se decide en Chiclayo. O que Piura, con un millón 800 mil habitantes no tiene un hospital de alta complejidad. El crecimiento explosivo de la inseguridad ciudadana. El costo cuantificado de la corrupción. La creciente insatisfacción de los vecinos que colocan barreras en las bocacalles para protegerse pero al mismo tiempo afectando el paso de los bomberos y las ambulancias.

No podemos olvidar la reunión que por acuerdo del colectivo cívico por Piura sostuvimos con el Gobernador Regional para advertirle que todo hombre público debe cuidarse de esos árboles que crecen en su delante sin que los rieguen. El inminente riesgo de esas proximidades que ensombrecen a los hombres públicos y son la comidilla intrigante de los comentarios cotidianos. Fueron casi tres horas de conversación sin pelos en la lengua. El final, sin duda, fue de película surrealista. El gobernador nos dijo con puntualidad que él aspiraba a ser un puente entre el gobierno regional y el gobierno central. Rolando Rodrich, comisionado por el colectivo, le dijo que Piura en el actual estado de cosas no quería puentes sino un líder que se raje por Piura. A pesar de los pesares no nos oyeron. Algo así como haber participado en el palo encebado del gobierno regional. 

En todo ello Carlos Sánchez se mantuvo firme y puntilloso sin lesionar su invicta amistad con el gobernador. Ante todo hay que llamar a las cosas por su nombre. Las miradas entre sí de los concurrentes resumieron en aguatinta el desencanto frente al poder efímero. Piura, mientras tanto, vive sumergida en un espejismo de olvido repentino. De desencanto frente a lo que no se hizo o se dejó de hacer. La alfalfa legislativa congresal y regional no resuelven nada. El saludar a las provincias y distritos por sus parroquiales aniversarios es el mata-tiro-tirulá de los consejeros. La consecuencia del no saber elegir.

Carlos Sánchez, no ocultaba su pasión por la música y el deporte. Fue un artífice vigoroso de la Mutual Piura y en la Cámara de Comercio construyó un espacio de concertación por Piura y para Piura. Lo acompañamos en los debates electorales que dieron fruto y permitieron abrir espacios para la confrontación de propuestas en un clima de tolerancia y respeto. Consiguió que las universidades emblemáticas de Piura participaran en la formulación de soluciones a los problemas. Ahí en este consenso institucional estuvo presente el Arzobispo de Piura Monseñor José Antonio Eguren Anselmi: Ideas claras, propósitos explícitos y sin rodeos. 

Como señaló en la homilía de la misa póstuma Monseñor Eguren. Carlos tenía un visible defecto. Era un apasionado hincha del Alianza Lima. Sabía construir consensos ahí en donde el interés personal corre el riesgo de anteponerse al interés público. Sin duda deja un vacío, ese misma e insondable ausencia de Paola su hija amada que evocaba siempre con ternura hasta las lágrimas. Tuvo que reinventarse como padre para superar este trance doloroso pero se mantuvo en pie fiel a sus convicciones. Deja un enorme vacío. Un recuerdo entrañable entre sus amigos. Un ciudadano persuadido hasta el tuétano que merecemos vivir mejor por decoro sin que el Jefe de Estado nos engañe, se ha quedado en silencio. Nos hace falta para que nos recuerde que no hay derecho para el maltrato.

Piura, de tonderos e innumerables batallas no tiene ya esas potentes organizaciones gremiales agrarias y petroleras que hacían temblar al gobierno. Seguimos amontonando la arena a las orillas del cauce del río como si el futuro fuera un juego de niños. Nuestra gobernabilidad continúa mordida por la desconfianza ciudadana y esa desatención insoportable del Estado. Carlos Sánchez, se ha quedado en silencio las semillas que nos deja deben fructificar son un recado cívico que no se puede abandonar cuando menudea el discurso demagógico y se despedazan las cáscaras de los tamarindos. Descanse en paz con la misma pasión de quien amó y supo reír hasta el final a su manera. ¡Tanta falta nos hace este señor para llamar a las cosas por su nombre!.

Diario El Regional de Piura

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