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Vie, Sep

¿Realmente la estatua de la Virgen ha llorado por sí misma?

Nelson Peñaherrera
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ERP. Oficialmente, el departamento de Piura ha registrado 22 muertes maternas durante 2020, según estadística de la Dirección Regional de Salud. Si lo comparamos al año anterior, 2019. Son cinco menos, y si lo comparamos con 2018, son ocho menos. Y si lo comparamos con hace una década, son 19 menos. Considerando la tasa de incremento poblacional, de primera mano, la marca de 2020 sí que es todo un logro. Pero, vamos a su contexto.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo

Como todo el mundo sabe, el año pasado fue el año de la pandemia por Covid-19, el año en que tuvimos una de las cuarentenas más largas del mundo, casi tres meses efectivos. Fue el tiempo en que todo estuvo cerrado a pesar que las autoridades dijeron que ciertos servicios de salud, no. Pero, ¿quién quería acercarse a un establecimiento sabiendo que la prioridad era dominar al virus de la Covid, y muy a pesar que las condiciones no relacionadas con la emergencia aquejan tanto o más?

Tal situación hizo prosperar la telemedicina, que ya se venía practicando en nuestro país en casos muy específicos pero que, debido al aislamiento por la pandemia, fue la manera más segura de que médicos y pacientes pudieran tener una consulta.

Pero, ¿aplica la telemedicina en todos los casos? Por lógica, no, porque hay ciertos procedimientos en los que no bastan la palabra del paciente y la buena fe del profesional; necesitas una observación directa y asistida por instrumentos de alta precisión, como por ejemplo un ecógrafo. Y un embarazo justo entra en este terreno… salvo que la embarazada tenga personal, equipamiento implementado en casa y una conexión de internet veloz. Podría ser, pero seamos lógicos y realistas: no en Perú.

En ese sentido, la pregunta que cae de madura es: ¿cuántas gestantes registradas tuvieron un parto institucional, es decir en algún establecimiento de salud y tras pasar todos sus controles, y cuántas no? Y de las que no, ¿cuántas se controlaron?

Y si hubo gestantes que no tuvieron parto institucional, ¿en contexto de pandemia, ¿no es apropiado pensar que hay quienes nunca fueron registradas oficialmente por miedo de la usuaria antes que por negligencia o indisponibilidad del personal?

Regresemos a las gestantes que tuvieron un parto institucional: ¿cuántas fueron a sus controles mensuales y los semanales previos al parto? Según la Diresa Piura, en 2020 la mayor parte de muertes se produjo durante el puerperio, es decir dentro de los 45 días posteriores al alumbramiento, cuando la etapa más intensa de controles médicos ha pasado supuestamente, pero no por ello significa que el riesgo ya bajó, como cualquier o cualquiera obstetra puede explicarte con mucha prolijidad.

En un departamento donde existen problemas de condiciones cardiacas que pueden generar pre eclampsias, hemorragias o cuadros más severos, ¿cómo se manejó este riesgo obstétrico si la embarazada no fue o no pudo ir a sus controles? El dato que yo tengo es que ambulancias en postas médicas, cuando se trataba de emergencias no-Covid, principalmente eran gestantes con complicaciones que van desde las que mencioné arriba hasta amenazas de aborto. Y esto ha pasado incluso esta semana: si acudes, identificas y actúas a destiempo, se te mueren madre y bebé.

Es cierto que los servicios de salud sexual y reproductiva a lo largo del país nunca cerraron, pero la cuestión aquí es qué proporción de quienes debían utilizarlos según radar obstétrico, un documento que localiza geográficamente a las futuras madres, realmente asistió. Y si hay gestantes que no se han controlado, ¿cuál es el riesgo que han corrido durante sus embarazos, partos y puerperios? ¿Vas notando el círculo defectuoso?

Hasta donde me explicaron, el riesgo obstétrico tiene fases. Entonces, si manejas estadística, puedes asignar un valor creciente según mayor sea, y por lo mismo podrías tener una idea de este dato en particular, claro está, siempre y cuando lo hayas considerado en tu medición.

Ahora, así como nos la presentan, la cifra oficial nos enfrenta a un verdadero milagro porque con todo cerrado o vacío, lo más probable era que muchas futuras madres o ya madres se complicaran a extremos, y lo más probable es que estaríamos contando otra historia… salvo que otra historia explique el número más allá de cualquier explicación oficial. ¿O qué tal una razón más simple: que las parejas o las mujeres realmente se hubiesen protegido con alguna metodología anticonceptiva que podían tener acceso en el sistema público o privado?

Pero esta insinuación se derrumba cuando recuerdo lo que apuntaba una colega, madre de un médico, quien se preguntaba en su cuenta de Facebook si poca gente se podía movilizar con toque de queda, y peor aún con una cuarentena completa, y tenías una gestante en casa que se complicaba y necesitabas una farmacia o botica implementada, ¿cuáles eran tus opciones de acceder y salvarle la vida?

Y lo mismo con otros consultorios que se quedaron sin pacientes debido a la emergencia o que no pudieron acceder debido a que durante un tiempo la circulación interurbana –muchas personas se atienden en hospitales de referencia—no estuvo permitida por ley. Pensemos en personas con condiciones cardiacas, oncológicas, inmunitarias, e incluso el programa regular de vacunaciones que, según reconoció en su momento el Ministerio de Salud, estuvo suspendido.

¿También dijeron en sus reportes que se les complicaron o se les murieron menos porque realmente nadie se complicó, o porque realmente nadie pudo llegar o juzgó que lo más seguro era no ir a la consulta para evitar infectarse de algo mucho peor? Estos cuestionamientos son perfectamente válidos en tanto se trata de servicios públicos, de información pública y de una institución pública que, al menos durante la pandemia, ha demostrado tener poca capacidad de sostener una actualización estadística confiable.

Y encima, Piura no es un departamento fácil de administrar: entre 35 a 36 mil kilómetros cuadrados de superficie, casi dos millones de habitantes según la última estimación (51% mujeres), comunidades más dispersas en el campo si te vas más al norte o al sur del territorio, el que se vuelve más agreste y escarpado si te vas más al este. Y conforme ganas altitud, ciertos patrones culturales, como el de retener a la mujer en la casa al borde del noveno mes de embarazo, más por celotipia que por alguna razón lógica… No sé ustedes, pero a mí sí me genera muchas inquietudes.

Si la pandemia no se hubiese presentado, quizás esta cifra de menores muertes maternas nos merecería un análisis más ‘estándar’; pero, en un contexto real en que muchas usuarias estuvieron ausentes, buena parte del personal de esos servicios se derivó a primera línea, al hecho que hubo y hay gestantes contagiadas por el virus, incluso al hecho real de que casi todos los recursos existentes se derivaron para atender el asunto de la Covid, sí merece que la miremos con más cuidado.

Si ésta refleja a cabalidad lo que realmente pasó, insisto, es un milagro y hay que reconocerlo como tal, considerando la pandemia; pero, si tras la cifra existe un subregistro, es decir información no incluída pero probable, sí tenemos que agarrarla con pinzas… y pinzas quirúrgicas encima.

[Opina en mi cuenta de Twitter @NelsonSullana usando el hashtag #columnaNelson]

Diario El Regional de Piura

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