Escribiendo una película

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. El 23 de mayo anduve por San Francisco, un caserío en el distrito de Querecotillo, Sullana, dando un taller sobre cómo escribir para audiovisuales, historia que ha sido contada por acá.

Cuando tocó elegir el tema, no hubo mucho que debatir: los y las profes tenían claro que necesitaban abordar el problema de los juegos violentos.

Así se denomina a todas esas expresiones lúdicas donde la agresión física y verbal son el ingrediente básico.

No necesariamente se trata de 'bullying', donde el abuso se fundamenta en un prejuicio de dominación.

La parte en que sí hubo posiciones encontradas fue cuál es la causa del juego violento y cuál debe ser la postura de la escuela para enfrentarlo.

Como las corrientes de opinión estaban marcadas, convenimos con los y las docentes que podrían plantearlas como interrogantes en el audiovisual que quieren producir, y para el que les estaba capacitando.

Hace poco me entregaron su storyline, sinopsis y argumento, y quedé gratamente sorprendido por la forma cómo plantean el relato en pantalla, contado de tal forma que no fue complicado escribir el guion. Sí, también escribo guiones.

No daré más detalles, excepto que la historia se centra en una interrogante: ¿cómo debe actuar un o una docente cuando el juego violento se convierte en costumbre dentro de la escuela?

La idea es que la gente que vea el producto terminado opine al respecto, y ésa es la magia del audiovisual.

En lo personal, creo que lo más valioso es haber dado a los y las profes, una nueva herramienta de expresión, no tanto como tecnología, sino como técnica, de tal manera que la incorporen a la elaboración de sus materiales educativos.

De ese modo, cuando la comunidad vea reflejado uno de sus problemas dentro de una pieza de arte, que les genere corrientes de opinión para enfrentarlos, no evadirlos.

Los problemas no se resuelven evadiéndolos. Obvio.

De paso que, a lo mejor, vamos descubriendo nuevos talentos para las artes escénicas. Por lo menos, durante las dinámicas de capacitación, ya detecté dos o tres que deberían pensar seriamente en incursionar dentro de la actuación.

Jacarandeces aparte, ¡qué bueno que la escuela explore nuevas formas de llegar a su comunidad!

Es otra manera de educar. Es otra manera de cambiar vidas e historias.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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