Basho debe reencarnarse en Sullana

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Mientras la mayoría de la población se culpa e insulta (y hasta se amenaza de muerte) mediante las redes sociales, menos que un puñado de personas ahora están buscando, por la misma vía, que la ciencia haga lo que hace tiempo debió hacer en Sullana: recuperar nuestro medio ambiente.

Dos personas a los extremos de la ciudad, sin conocerse más que por Internet, se sintieron atraídos por una esperanzadora historia, la del doctor en ciencias Marino Morikawa.

Este residente de Chancay, Lima, sin más armas que unos tubos, unos cuantos aditamentos y un inconmensurable cargamento de conocimiento científico, logró recuperar una albufera cerca de su casa, una especie de laguna formada por la combinación de aguas dulces y saladas conocida como el Cascajo.

Morikawa tiene 36 años, y cuando niño, iba con su padre y primos a pescar y nadar en el sitio, hasta que alguien tuvo la gran idea de desviar los desagües a la zona, las playas circundantes, y el equilibrio se rompió.

Para resumirlo, algo así como el lirio acuático se apropió del espacio.

Efectivamente. Por donde la miremos, esa historia nos es bien familiar.

En menos de medio año, con las herramientas arriba descritas, Marino 'retrocedió' el tiempo unas tres décadas y recuperó la albufera de Chancay. Falta que regresen las parihuanas, y el hombre podrá respirar a pulmón completo.

Ahora el pata quiere repetir la hazaña en el río Chira. Sí, nuestro río Chira.

¿Por qué? Hasta ahora no he hablado –aunque sí contactado- con Marino, pero presumo que la respuesta es la misma que tenemos acá: porque debemos hacerlo. Se acabó.

Está demás decir que, así como las personas que comenzaron a compartir su historia, me convencí de que la ciencia tiene respuestas a todos nuestros problemas de modo efectivo, creativo y duradero. Solo tenemos que ser fieles a sus procesos.

Porque, jamás dejaré de decirlo, la ciencia solo nos ofrece dos posibilidades: "sí se puede" y "no por ahora".

No es que Marino tiene la última palabra para descontaminar el Chira. Presumo que hasta él sabe que será necesario ver todas las opciones antes de comenzar a hacer algo, opciones que ya han sido estudiadas y propuestas por otras personas de nuestra comunidad y de otros lugares del Perú.

En todo caso, lo que toca hacer aquí es actuar. Más nada.

Y como la ciencia no sabe de colores políticos ni clases sociales, es la forma más honesta y segura de conseguir todo lo que buscamos.

Como otros ciudadanos, estoy de acuerdo con la presencia de Marino en nuestra comunidad para rescatar el río Chira, y desde mis posibilidades y saber, le daré toda la ayuda que le haga falta.

Nunca como antes, una noticia me ha dado tanta esperanza y optimismo.

Banzai, Marino!

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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