Debo estar mal de la cabeza para tolerar esto

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Hacia 1793, si no me equivoco, Francia estaba regida por la dictadura de Maximiliano Robespierre, que organizó la Primera República de tal manera que cambió hasta calendario y se deshizo de la religión, garantizando así que los frutos de la Revolución perduraran para siempre: lejos de lo que su nombre significó, el Comité de Salud Pública exterminó a las personas que osaran desafiar al sistema.

Así fue como todo y toda disidente murió bajo la tortura de moda, la guillotina. Interesante inicio considerando que el jueves fue el día nacional galo, que olvidé homenajear a maestros y maestras por su día, y que como verán, el profesor Teodoro Agurto hizo un buen trabajo con el curso de Historia Universal.

A propósito, absolutamente condenable el atentado terrorista en Niza, pero no hablaré de eso aunque tiene que ver con el corto circuito que hay en la mente de un terrorista. Solo no olvidemos estas palabras clave: calendario, religión y, especialmente, Salud Pública.

Más de 60 personas del distrito de Sapillica comenzaron a sufrir ulceraciones en su piel, luego que fueran picadas por un mosquito conocido como manta blanca, capaz de transmitir un parásito que genera un mal cutáneo muy degenerativo llamado leishmaniasis o uta.

Tras tomarse en serio las primeras llagas, la gente acudió a los establecimientos de salud del distrito en busca de cura, y lo que hallaron fue promesas de que la medicina llegaría algún día. ¿Cuándo? Ni siquiera el personal estaba seguro porque dependía de la burocracia de sus superiores.

Subiendo en la cadena de mando, estos centros de salud reportan a la Dirección Subrregional Luciano Castillo Colonna, en Sullana. ¡Ay, Dios! Aquí vamos de nuevo. Resulta que mientras la enfermedad avanzaba sin pausa en la sierra baja de Ayabaca, en las oficinas de jirón Tumbes, el tiempo se había detenido, al punto que físicos cuánticos van a poner en cuarentena al personal para ver cómo le hicieron para manipular la Teoría de la Relatividad y pasearse de la tercera a la quinta dimensión con la misma facilidad con la que me soplo los mocos.

La cosa es que el tiempo se detuvo en la DISA y que el pedido para que enviaran las medicinas a las personas afectadas con uta estaba congelado en alguna parte, quizás en un escritorio adornado con lindas estampitas incapaces de hacer el milagro de la atención oportuna. Alucina, criogenia sin aparatos eléctricos.

En la cordillera, la gente comenzó a desesperarse y a pedir piedad divina para ver cómo curarse, pero en Sullana, con estampitas y todo, no escucharon ni a Dios. O sea, chau religión. ¿O será que han actualizado tanto el conflicto de ciencia y fe que le dieron forata a la segunda, regándola con promesas de algún día honrarla, como prometieron infructuosamente a la gente de Sapillica?

Sigamos cuesta arriba en la cadena de mando. En la Dirección Regional de Salud, en ciudad de Piura, parecía que el zumbido de la manta blanca no era lo suficientemente amenazador para tomar acciones. A pesar que el periodismo iba con la misma cantaleta todos los días, Sapillica parecía ser un universo paralelo al estilo de Narnia, pero sin león, sino uno que otro perrito chusco con collarcito de limones secos.

El director regional de Salud y a la vez gerente de asuntos sociales del Gobierno Regional de Piura también parecía estar criogenizado, a pesar del clamor de las víctimas que pedían medicina, y que en su desesperación llegaron a inyectarse antibiótico para vacas. “No lo hagan, chicos; les dañará el hígado”, aconsejaban obesos especialistas en la capital regional. ¿Y la medicina? Pues, no hay.

El gobernador Reynaldo Hilbck, no se sabe si por compasión, por iluminación divina, por descriogenización, o por sacarse a una reportera de encima, dijo que pedirían la medicina a Lima, pero que tenía que sancionarlo el Consejo Regional. Esperen, chicos… ¿alguna otra cosita?

El Consejo Regional, por su parte, dijo: paciencia… aguanten hasta cuando nos reunamos, hacemos el pedido, y, bueno, esperemos, ¿no? Mientras tanto aprendamos macramé.

Entonces Dios se asó, mandó al tacho las estampitas, los calendarios, se pasó por los h…, bueno por ahí, las cadenas de mando, y saltó la liebre: en los almacenes de Piura había suficiente medicina al menos para que los afectados de Sapillica comiencen el primer mes de tratamiento.

Puesta en evidencia, la Dirección Regional de Salud dijo que la Luciano Castillo jamás les pidió prestada la medicina, por eso no la atendieron. ¿Sullana? Hizo mutis. Seguía criogenizada, al menos de la boca; o a lo mejor seguía paseando interdimensionalmente sin advertir dónde carrizo se les extravió la humanidad… si acaso nacieron con ella. ¿Hilbck? Dijo: bueno, sí, descoordinamos.

Tras esto, para fortuna de los pacientes en Sapillica, la medicina llegó más veloz que la luz, más rápido que oración a Dios, más acelerado que ni al propio Einsten se le hubiera ocurrido. ¿Quizás usaron algún agujero de gusano (con respeto de los gusanos)?

Bueno, parece que es una crisis resuelta. Triunfo para la Salud Pública; pero, ¿qué Salud Pública? ¿La humanitaria, la solidaria, la oportuna? ¿O la robespierriana?

Si sumamos el manejo del dengue, las muertes maternas y esto, perdonen, pero sospecho fuertemente que la política de Salud en Piura se reduce en una palabra: genocidio… y mientras más pobre seas, con mayor razón.

¿Qué se hace con los genocidas? Se les trata como criminales de lesa humanidad. Que tu abogado o abogada te cuente qué significa eso.

Ah, y se vienen las próximas crisis: presunta violación del secreto en las historias clínicas que parecían estar en las computadoras hurtadas (en la nariz de todo el mundo) en el Hospital del MINSA en Sullana, y la presunta negación de los tratamientos a pacientes con enfermedades de salud mental porque no van a atenderse a este ¿nosocomio?

Mientras tanto, si el director regional de Salud y gerente regional de asuntos sociales no dimite y el gobernador Hilbck no pide disculpas (por lo menos), la palabra genocidio, o al menos exterminación étnica, me retumbarán en la cabeza. Claro, ¿quién les manda a los usuarios del sistema de Salud en Piura no ser ricos y ganar sueldazo? Eso es ser disidente… tal como lo pensó Robespierre. Tal cual. Tal cual. Tal cual.

Y por pensar así, Robespierre terminó siendo víctima del régimen brutal que creó.

Claro que guillotinar funcionarios públicos es cruel e inhumano. No debemos rebajarnos a tanto; pero verlos sin sueldo, sin cargo, sin prestigio (que les da lo mismo), o sin libertad, es lo mínimo que nos merecemos como ciudadanía, porque tenemos que estar pésimos y pésimas de la cabeza para tolerar toda esta falta de humanidad.

¡Ya basta, Dirección Subregional de Salud! ¡Ya basta, Dirección Regional de Salud! ¡Ya basta, Gerencia de Asuntos Sociales! ¡Ya basta, gobernador Hilbck! ¡Ya basta de arriesgar nuestras vidas con su desequilibrio mental! ¡Ya basta!

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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