Me gusta… ¿pero me da miedo?

Nelson Peñaherrera
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Me he dado cuenta de un patrón conductual muy particular en mi cuenta de Facebook: cuando publico estados sobre violencia basada en género (VBG), casi todos los ‘Me gusta’ –por no decir todos- son de mujeres. Casi ningún hombre aparece, y cuando aparece, o son mis compañeros de Un Billón de Pie, o por ahí un amigo recurrente, pero siempre es uno o dos aislados. Y no es que despotrique de mi sexo, mas bien lo invito a que sea parte de la solución… y parece que ahí está el problema.

En el trabajo de investigación que acompaña nuestra intervención en escuelas, hemos venido hallando un patrón que, para ser honestos, al inicio pensamos que era un error estadístico o de aplicación de metodología, pero se trata de que las mujeres tienden a aceptar mejor los contenidos y convertirlos en actitudes. Los varones que siguen ese camino son bien pocos.

Por ahora no quiero adelantar cifras, y quiero que mi afirmación anterior se tome como una opinión preliminar pues recién estamos procesando la mitad de todos los datos, así que una conclusión definitiva no tendremos hasta que hayamos ingresado e interpretado el último test; sin embargo, al 40% del avance, eso aparece.

Mi compañero Marco Paulini insiste en sus artículos que la respuesta a esa reacción masculina podría estar en la manera cómo los varones hemos sido criados para comportarnos de acuerdo al patrón cultural que la sociedad asume como correcto según nuestro sexo, es decir, a un rol de género (Cf. Marcopaulini.blogspot.com).

Usualmente, ese rol de género que nos inculcan se basa en la agresividad y la potencia física. Lo que quiere decir que mientras más ‘bad boy’ parezcas, eres más macho (costumbre adoptada por cierto colegio local, dicho sea de paso). Y esta es una media verdad.

Cuando íbamos al 20% del avance en la sistematización, encontramos que esa agresividad y esa potencia física parecen estar basados en una especie de frustración por no entender lo que significa ser un macho. Y, obvio, cuando mi identidad está en proceso de autocuestionamiento y me es imposible hallar respuestas, la violencia suele aparecer como reacción, principalmente por el terror a descubrir que no soy quien creo ser.

El colmo es que termino asumiendo una conducta y hasta una apariencia que, a lo mejor, no me gustan; eso dispara más esos niveles de frustración, y por ende de violencia.

Después de esto, no espero una explosión de ‘Me gusta’ masculinos cada vez que publique alguna cosa relacionada con la VBG; pero sí creo que si te cuesta darle dedito arriba, deberías preguntarte por qué, y si aún tu respuesta es difusa, buscar la ayuda profesional correspondiente.

No es que estés loco, pero sí necesitas recuperar esa honestidad que el machismo nos robó.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255

Juan Manuel propaganda