Agua que no se pudo beber...

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera.Ayer terminó el cierre del reservorio de Poechos debido a la falta de lluvias. ¿Cómo nos hemos portado durante el periodo de restricción?

Paradójicamente, conforme se cerraban las puertas del reservorio, se abrían tímidamente las del cielo. Todo el departamento recibió lluvias ligeras que terminaron como lloviznas. Pero solo fueron tres días y listo.

Dice Rodolfo Rodríguez, de Universidad de Piura (quien advirtió del año seco), que marzo nos traería de vuelta esas lloviznas de tres días hasta que se nos acabe el verano.; y lo que es la sequía, nos acompañará hasta 2018.

Aquí nos hemos acostumbrado a revisar el pronóstico del tiempo, y hasta el cierre de este comentario, de aquí hasta dentro de siete días no habrá precipitaciones pero sí calor.

O sea, vamos a sufrir de escasez de agua.

Sin embargo, a muchos agricultores, especialmente los arroceros, les llegó altamente si seguía o no lloviendo, y ya se lanzaron a sembrar a ciegas.

¿No se había quedado en que primero se reunía agua, y, si se llegaba a cierta cota, se analizaba el inicio de la campaña grande?

Ahí tienen: no habrá campaña en san Lorenzo, mientras que en el resto de la costa de Piura se difiere hasta que aparezca el agua; y ¡agárrate el próximo verano!

El martes25, la EPS Grau informaba que mientras todo el mundo sufría el racionamiento, Ambev, Tungasuca y Camposol succionaban agua desde Daniel escobar, dejando sin recurso a la planta de Curumuy, de donde se abastece el área metropolitana de Piura, la ciudad más grande del departamento.

Además, abastece a todas las empresas, localidades y gente aguas abajo. O sea estamos hablando de medio millón de personas, en el peor de los casos.

Tungasuca y Camposol negaron las acusaciones, pero tampoco EPS Grau dijo si se equivocó al acusarlas. Es decir, tablas.

Aunque en algunos medios se insistió en la necesidad de racionar agua, no encontré declaraciones fuertes de líderes y lideresas de opinión regionales al respecto. Mas bien, uno que otro exabrupto.

A pesar que me cae bien y lo considero una persona destacada, me parecieron desafortunadas las opiniones del nadador Frank Checa, quien, cuando se anunció la restricción, dijo en Facebook que en su casa no se sentiría porque tienen mucha agua.

Para ciertos usuarios, esa declaración cayó como sal sobre herida, porque denotaba falta de solidaridad con quienes no gozan de cisterna y tanque en casa, que es la mayoría.

en fin, parece que la crisis surgida por el cierre de Poechos fue un desfile de vanidades, egoísmo y hasta viveza, para luego dar paso a la desesperación.

Aún nos falta demasiado para pensar como comunidad. Ni siquiera estamos en el punto de partida, y así no llegaremos a ninguna parte... ni a llenar un balde con agua.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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