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Mar, Ene

Sullana: El paro de Limpieza Pública revelaría una rara política laboral

Sullana
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Vanos fueron los esfuerzos y las amenazas que habrían hecho funcionarios de la municipalidad provincial a trabajadores de Limpieza Pública que desde la noche del domingo paralizaron sus actividades en reclamo porque sus salarios de setiembre y octubre aún no han sido abonados, a pesar de un compromiso para estar al día en los pagos.

Como se recuerda, la última semana de octubre, trabajadores anunciaron que paralizarían el servicio de recojo de basura debido a que los salarios de agosto en las modalidades de locación de servicios y Contrato de Administración de Servicios (CAS) estaban retrasados, lo que llevó a la municipalidad a conseguir fondos para pagarles la primera semana de noviembre, justo antes del aniversario provincial, y comprometerse a cancelar la deuda de setiembre la segunda semana y de octubre la tercera semana.

Ante la demora, desde la noche del domingo no hay servicio de recojo de basura y se ha impedido que los trabajadores del turno de la mañana tomen escobas o que los vehículos salgan a recoger los residuos sólidos en la ciudad.

El desvío y la deuda

El Regional de Piura contactó a la vocería de la municipalidad para conocer su versión, pero dijo que por ahora no tiene comentarios; sin embargo, funcionarios que la noche del domingo se acercaron al complejo Amador Agurto para disuadir la paralización habrían esgrimido dos argumentos para justificar el retraso de los pagos.

El primero sostiene que la municipalidad habría desviado los fondos destinados como pagos de los trabajadores de Limpieza Pública hacia las Compensaciones por Tiempo de Servicios (CTS) del personal estable de la institución.

El segundo fue responsabilizar a la gestión de Jorge Camino Calle, predecesor del alcalde Carlos Távara Polo, por dejar una supuesta deuda de cinco millones de soles, lo que haría imposible pagar a tiempo al personal contratado.

Sobre el primer punto, de ser cierto, se configuraría en una irregularidad.

“Toda institución pública tiene la obligación de presupuestar todos sus gastos del año, debiendo cumplir a cabalidad dicho presupuesto pues se trata de dinero público”, señaló una fuente legal.

“Si en el año se le presenta una contingencia, debe aplicar a su partida de contingencias o solo citar al MEF [Ministerio de economía y Finanzas] mayor presupuesto por la contingencia”, agregó.

Si lo que los funcionarios municipales explicaron fuera cierto, no se trataría de una contingencia sino de una falta de precaución, ya que no se pueden destinar fondos públicos previamente presupuestados para cubrir otras partidas sin aprobación oficial.

“Esto no es posible y debería ponerse en conocimiento del Órgano de Control Interno (OCI) de la entidad además de aplicar a las cláusulas de solución de controversias de los contratos públicos”, recomendó la fuente.

Para el caso de la deuda que se arrastra desde cualquier gestión previa, especialistas observaron que no es una justificación para evitar los pagos.

“En ese caso, ya le hubieran hecho huelga a Camino en su momento”, comentó un asesor para el fortalecimiento de competencias municipales.

No fue posible contactar al ex alcalde para conocer sus comentarios.

¿Hay o no hay plata?

Y en ese sentido, la pregunta que sigue rondando es si la municipalidad provincial de Sullana habría contratado personal sin tener dinero para pagarle, y a pesar de eso, someterle a exigencias laborales no siempre en buenos términos; de hecho, uno de los funcionarios que se acercó a negociar con los trabajadores en paro amenazó con despedirles, les tomó fotografías y anotó sus nombres para iniciar el proceso.

Incluso, utilizó a Serenazgo y un contingente de la Policía Nacional del Perú para disuadir al personal y prevenir posibles desmanes, sin éxito. Uno de los uniformados titubeó al momento de redactar el acta de la incidencia.

Otro de los funcionarios se quedó hasta las tres de la madrugada, este lunes, buscando resolver el conflicto sin éxito porque el paro no se habría levantado.

Mientras tanto, esta madrugada los trabajadores reunieron algún dinero para compartir galletas y café caliente, mientras que otro grupo fue en busca de quienes no acataron la protesta para quitarles las escobas y frenar a uno de los camiones recolectores de basura.

Tras una protesta de los trabajadores frente al edificio principal de la municipalidad en la calle Bolívar, la mañana del lunes, el jefe de personal no se presentó a una reunión que habían pedido y el pago a los locadores de servicios prometido para hoy no se realizó, informaron los manifestantes.

Posteriormente, el funcionario habría ofrecido solo pagar el mes de setiembre y dejar el resto de meses como devengados de 2017. Algunos trabajadores afirman que habría planteado el despido para quienes no estén de acuerdo con la oferta.

Cabe señalar que las negociaciones se estarían realizando usando al jefe de Serenazgo como interlocutor.

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