No dejemos de indignarnos… pero no dejemos que nos manipulen
ERP. Es deplorable y desalentador saber que la violencia sexual en Perú parece no reducir cifras. El caso de una niña ultrajada y secuestrada en Chiclayo, Lambayeque, abrió una caja de Pandora llena de OTROS TANTOS existentes pero no cubiertos ampliamente por los medios. Los Centros de Emergencia Mujer siguen ubicándolo como uno de los tres tipos de agresión predominante y mayormente ensañada con niños, niñas, adolescentes y mujeres.

