ERP. Precipitaciones superaron los 100 milímetros en algunas estaciones meteorológicas. Tumbes, Puerto Pizarro, Zarumilla y Aguas Verdes registran impactos por inundaciones, activación de quebradas y crecida de ríos. De mantenerse los pronósticos respecto a lluvias, los perjuicios seguirán repitiéndose y no se descarta el desborde del río Tumbes y del río Zarumilla, además de activación de otras quebradas.
Las intensas lluvias registradas durante la última semana de octubre y los primeros días de noviembre de 2026 vuelven a poner en evidencia la vulnerabilidad de numerosas localidades del departamento de Tumbes, donde la ocupación desordenada del territorio y la falta de medidas preventivas exponen a miles de personas a las consecuencias de las precipitaciones extremas.
En Tumbes, Puerto Pizarro, Zarumilla y Aguas Verdes, la acumulación de agua ha obligado a pobladores a abandonar temporalmente sus viviendas para ponerse a buen recaudo. No se trata de una situación nueva. Año tras año, las lluvias provocan escenarios similares, mientras persisten asentamientos en zonas de riesgo y problemas de drenaje que incrementan los impactos sobre la población y la infraestructura pública y privada.
De acuerdo con el monitoreo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), a través de su Dirección Zonal I, durante los días 1 y 2 de noviembre se registraron precipitaciones prolongadas, principalmente en las provincias de Tumbes y Zarumilla. Los acumulados alcanzaron valores extraordinarios para esta época del año.

Lluvias superaron los valores normales de noviembre
El mayor acumulado se registró en la estación El Salto, con 104.1 milímetros de precipitación, cifra que corresponde a la categoría de día extremadamente lluvioso. También destacaron Matapalo, con 88.4 mm; Papayal, con 75.0 mm; Puerto Pizarro, con 58.7 mm; Rica Playa, con 47.0 mm, y La Cruz, con 35.6 mm.
Otros registros reportados fueron: aeropuerto de Tumbes, 73.5 mm; estación hidrológica Puente Tumbes, 37.9 mm; Campamento Sede (Puyango), 30.9 mm; Cabo Inga, 10.4 mm; Huásimo, 7.1 mm, y Cañaveral, 2.9 mm.
Las mediciones corresponden al periodo comprendido entre las 7:00 a. m. del día anterior y las 7:00 a. m. del día siguiente. Según el reporte meteorológico, con estas precipitaciones las principales estaciones de la región ya superaron sus valores climáticos normales para noviembre.
Ocupación del territorio agrava los impactos
Más allá de la intensidad de las lluvias, la emergencia vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la ocupación de espacios vulnerables sin que se hayan ejecutado soluciones definitivas para reducir los riesgos.
En la ciudad de Tumbes todavía existen sectores expuestos a inundaciones recurrentes. En Puerto Pizarro se repiten las dificultades por acumulación de agua, mientras que en Aguas Verdes la situación es especialmente preocupante debido a que parte de la población fronteriza ocupa espacios correspondientes al cauce del río Zarumilla.
La activación de quebradas, el incremento del caudal de los ríos y las inundaciones urbanas constituyen amenazas que pueden traducirse en pérdidas materiales, daños a la infraestructura y afectaciones a las actividades económicas y sociales.
El problema es que, pese a los antecedentes de anteriores temporadas lluviosas, la prevención no parece haberse traducido en un ordenamiento territorial efectivo ni en obras suficientes para proteger a las poblaciones expuestas. Si las precipitaciones continúan y se mantienen los pronósticos, los impactos podrían extenderse y comprometer a más familias.
El Niño incrementa la preocupación
El SENAMHI señala que este episodio de lluvias está asociado a las elevadas temperaturas del mar frente a las costas de Tumbes, relacionadas con el desarrollo de El Niño Costero y El Niño Global.
Este escenario obliga a las autoridades regionales y locales a fortalecer el monitoreo, activar sus planes de contingencia y adoptar medidas inmediatas para proteger a las familias que habitan en zonas de riesgo.
Tumbes vuelve a enfrentar una situación que no debería sorprender a sus autoridades. La recurrencia de las inundaciones demuestra que no basta con atender las emergencias cuando el agua ya ingresó a las viviendas. Se requiere planificación, prevención, ordenamiento territorial y soluciones de infraestructura que eviten que cada temporada de lluvias se convierta nuevamente en una amenaza para miles de ciudadanos.
Diario El Regional de Piura

