ERP. La ciudad de Sullana continúa expuesta a los efectos de un eventual episodio de lluvias intensas debido a la insuficiente ejecución de obras de prevención. Así lo advirtieron el arquitecto Lizardo Yáñez Cesti y el ingeniero Rafael Lama More, quienes coincidieron en señalar que las intervenciones realizadas son limitadas y no garantizan la seguridad de la población frente a un escenario similar al ocurrido durante el Fenómeno El Niño de 1982-1983 o el de 1997-1998.
Yáñez Cesti sostuvo que las acciones preventivas desarrolladas hasta el momento son escasas, mientras que Lama More, quien además de ser natural de la provincia elaboró su tesis profesional sobre la experiencia del Niño de 1982-1983, consideró que las lecciones dejadas por estos eventos climáticos aún no han sido plenamente aprovechadas para reducir la vulnerabilidad de la ciudad.
A partir de esas experiencias, de ambos especialistas identificamos diversos puntos críticos que requieren atención inmediata mediante labores de prevención, limpieza, mantenimiento e infraestructura.
El principal de ellos es el Canal Vía, evacuador natural de las aguas pluviales de la ciudad, que actualmente presenta acumulación de residuos y aguas servidas, situación que reduciría su capacidad hidráulica durante precipitaciones intensas.
En caso de llover como se pronostica, una vez activado el Canal Vía, la comunicación entre los sectores este y oeste de Sullana volvería a verse seriamente restringida. Aunque existen tres puentes que sirven de conexión, las vías de acceso se encuentran deterioradas, dificultando el tránsito vehicular y peatonal.
Otro punto vulnerable es la carretera Sullana-Tambogrande, a la altura de la quebrada de Cieneguillo, donde la convergencia de las aguas provenientes de dicha quebrada y de las lluvias podría interrumpir totalmente el tránsito. En la zona del bosque se han construido viviendas, que serán barreras para el fluir del agua y potencialmente arrasadas.
Asimismo, la transversal Tarapacá podría convertirse nuevamente en un cauce natural al recibir las aguas de escorrentía provenientes de la parte alta de la ciudad, generando riesgos para viviendas y conductores. La fuerza es significativa e interrumpe el pase por la avenida José de Lama.
Entre las zonas que merecen especial atención figura el sector contiguo a la Comandancia General del Ejército, donde antiguamente existía una cangrejera que fue rellenada. Sin embargo, las aguas de escorrentía que descienden desde la calle El Alto podrían afectar a las familias asentadas en ese lugar. Aguas abajo en el sector de Villa Primavera han copado el acantilado y la tierra es fofa.
Una situación similar se presenta en el sector conocido como La Videnita, donde varias viviendas fueron construidas en una depresión del terreno. Ante lluvias intensas, el agua podría acumularse formando una gran laguna que afectaría directamente a las familias ubicadas en la parte más baja. En la búsqueda de salida, podría derivar en cangrejeras.
También preocupa el ingreso a la urbanización Nueva Sullana, donde funciona la Corte Superior de Justicia. En ese punto suele formarse una extensa laguna que comprometería no solo al Poder Judicial, sino también a las oficinas de Sunarp, al colegio María Auxiliadora e incluso al moderno Hospital de Especialidades.
En el asentamiento humano Jesús María existe una quebrada que desciende por la calle 9 de Octubre y atraviesa el mercado del sector, por lo que los especialistas consideran indispensable ejecutar acciones preventivas antes de la temporada de lluvias.
Las viviendas ubicadas en ambas márgenes del Canal Vía continúan representando otro foco de riesgo. Durante el Fenómeno El Niño de 1997-1998 muchas familias estuvieron en peligro debido al incremento del caudal, pero con el paso de los años las ocupaciones ribereñas se han mantenido.
Otros sectores vulnerables son las viviendas construidas junto al cementerio, donde una antigua quebrada urbana podría recuperar su cauce natural durante lluvias extraordinarias, así como la parte final del barrio El Porvenir, en Bellavista, donde antes existía una extensa laguna que fue ocupada progresivamente por viviendas tras el evento de 1997-1998.
Finalmente, los especialistas y la observación misma de eventos anteriores varias urbanizaciones del sector oeste de la ciudad evidencian un crecimiento urbano sin el debido control municipal, incrementando los riesgos frente a un fenómeno climático extremo.
La consejera regional Rosa Seminario Arca había señalado anteriormente que serán las lluvias las que demostrarán la eficiencia de las autoridades en materia de prevención. En esa misma línea, los especialistas consideran que un nuevo periodo de precipitaciones pondrá a prueba la planificación urbana y permitirá evaluar qué acciones deberán ejecutarse para reducir la vulnerabilidad en los próximos años.
Coincidieron, además, en que el deterioro de las vías urbanas y la ausencia de un sistema integral de drenaje pluvial siguen siendo una deuda pendiente. Salvo algunas obras ejecutadas años atrás, sostienen que no se han desarrollado proyectos de gran impacto que permitan enfrentar un Fenómeno El Niño de gran magnitud, situación que no solo alcanza a Sullana, sino también a ciudades como Piura, Talara, Paita, Chulucanas e incluso Tumbes.
Diario El Regional de Piura

