La encrucijada de los españoles para elegir gobierno tras la segunda elección

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ERP. Las segundas elecciones realizadas en España para lograr con los votos la mayoría que se requiere para elegir presidente del gobierno, aparentemente no dieron el resultado esperado y se repitió casi parecido a lo que aconteció en el primer momento y que no movió en absoluto los votos suficientes a organización política alguna para lograr la investidura. En tanto ello sucede, las tratativas por lograr consensos no son suficientes.

En las condiciones actuales todo depende del Partido Socialista Obrero Español. Puede decidir gobierno inclinándose a la derecha o inclinándose a la izquierda. Ambas soluciones pueden resolver el problema político que mantiene a los españoles en la incertidumbre y que ha extendido la presidencia en ejercicio de Mariano Rajoy del Partido Popular.

Como ya se ha dicho, el bipartidismo que caracterizó a los españoles tras el fin del franquismo, ha terminado. Ahora, dos fuerzas han ingresado a modificar la composición política y PODEMOS como Ciudadanos, han obtenido representación y votos para poner tensión en los temas de gobierno y para hacer más difícil lograr la investidura, asumida en la primera elección por Pablo Sánchez del PSOE o actualmente Mariano Rajoy del PP.

Pedro Sánchez, en todo momento ha manifestado que no se abstendrá, pero igual que no habrán terceras elecciones. Una frase ambigua que mantiene en la incertidumbre a los españoles, y que podría llevar a otras opciones como la de tentar, después del posible fracaso de Rajoy a la investidura propia, o apostar por otro presidente de Gobierno, que necesariamente pasa por las decisiones de las otras organizaciones.

Para lograr la investidura, el Partido Popular busca ponerse de acuerdo con Ciudadanos. La lista de coincidencias son muchas y las negociaciones dirán cuáles serán los cambios sustantivos que podrían lograr. La estrategia busca no solo sumar votos de diputados, sino adicionalmente motivar a los socialistas para que se abstengan de votar en el momento de la investidura o lograr que alguno de ellos vote.

Lo cierto, que para el Partido Socialista Obrero Español el no a Rajoy es irrenunciable; pero igualmente el no es para el grupo de Podemos. No a la derecha y no a la izquierda, llevaría a unas terceras elecciones, las mismas que de acuerdo a los analistas no cambiará en absoluto la composición actual de la política española, en busca de nuevos liderazgos y de cambios profundos en la situación económica y social.

Ciudadanos, tampoco garantiza los votos suficientes para la investidura, pero es usado para concordar con él acuerdos de políticas que asumió anteriormente con el PSOE. En la ingenua creencia que acordar ahora lo que antes asumió con el PSOE, llevará a concordar a esta agrupación los fines que persiguen el Partido Popular apoyado por el PSOE. Todo hace indicar que esta estratagema, más allá de las confluencias de posiciones, no llevará a un acuerdo viable.

Por su parte, Podemos mantiene una línea crítica hacia el Partido Popular y no existe ninguna posibilidad de contribuir a un acuerdo posible para la investidura. La aritmética es simple para ellos, los votos dan para lograr un gobierno con el Partido Socialista Obrero Español, pero esta organización no tiene mayor interés en lograr un consenso. Así las cosas resulta impredecible conocer que pasará después que Mariano Rajoy decida ir al Congreso para pedir que le otorguen la confianza.

Mariano Rajoy, presidente en ejercicio, obtuvo la más alta votación relativa de las últimas elecciones, pero una cantidad de diputados insuficiente para ser elegido con la fuerza de su propia organización. Requiere consensos y estos consensos pasan por renunciar a parte de sus postulados e incluso retroceder en decisiones de gobierno que adoptó en los últimos años.

Frente a la situación actual, Mariano Rajoy insiste en ser presidente del Gobierno, Pedro Sánchez que no dará abstención y menos votará por el líder del PP; Podemos, se mantiene en sus posiciones habituales y tendiéndole la mano al PSOE; en tanto que Albert Rivera se ha convertido en la bisagra que busca encontrar el camino para salir del embrollo.

La democracia parlamentaria española, sin duda se encuentra en serios problemas de gobernabilidad y la Constitución no les abre y menos les da solución para caminos alternos.