Nelson Shack Yalta y sus perspectivas en la Contraloría General de la República

Editorial
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ERP. El país se encuentra infestado por actos de corrupción, los cuales incluso llevaron al cese antes de la culminación de su mandato del Contralor precedente. Frente a ello, se requiere una plena aplicación de la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control que permita un verdadero control de las instancias del Estado en todos sus niveles y no solo en los gobiernos regionales y locales.

El Econ. Nelson Shack Yalta, juramentó ayer como flamante Contralor General de la República y se espera que su performance sea mejor a los anteriores, quienes solo se dedicaron a sanciones con fines estadísticos, a decenas de funcionarios públicos; sin embargo, no observaron en realidad que la corrupción tenía otro rostro diferente al empleado común y corriente y que llega incluso a los mismos niveles de decisión central.

El caso de ODEBRECHT y de otras empresas brasileras, es muy aleccionador para saber lo que se requiere para el sistema de control y lo acontecido, es un reto para estar atento en las inversiones que realiza el Estado y que se negocian debido a las prebendas o a los problemas de agencia que puedan darse en las diversas estructuras del Estado.

El hecho que se tenga a un expresidente con orden de captura, a otro preso por haber presuntamente recibido coimas y aportes de estas empresas; a un tercero investigado y otros funcionarios de menor nivel encarcelados por el caso conocido como Lava Jato; implica que los tiempos exigen mayor profesionalismo y mayores exigencias que las normales para obtener un nivel de eficiencia y eficacia, que es lo que se requiere.

Adicionalmente y de acuerdo al desastre acontecido en Piura, se demuestra que las inversiones realizadas por los sectores, se realizan sin ningún tipo de control y los resultados se encuentran a la vista. Inversiones en millones, una sola empresa para realizarlas y nulo control para determinar responsabilidades.

Las propuestas realizadas por el flamante Contralor de la República, son muy claros. Una nueva Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control, se hace necesaria; sin embargo, sabemos que los problemas de corrupción o mal manejo de los recursos públicos no son netamente legales, sino por la falta de valores éticos y morales que condicionen su actuar.

Con la finalidad de hacer más efectivo el control, ha precisado que se ingresará a la era digital, lo que permitirá reemplazar procedimientos y optimizar el tiempo y los resultados. Se insistirá con controles previos vinculantes, los cuales exigen gran rigurosidad en sus resultados y no endebles como se observa ahora y que muchas veces solo dan énfasis a lo formal y no a los temas de fondo.

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Asimismo, se dice que se debe fortalecer el control institucional regional y provincial y sin duda, la medida es propositiva; sin embargo, desconocer que el país se viene centralizando y que la mayor parte del presupuesto la vienen manejando los sectores dependientes del nivel central, es simplemente mantener el statu quo y no es justamente lo que se requiere. Diversos testimonios de alcaldes y funcionarios municipales harían bien para conocer en detalle que es lo que sucede con el manejo de los presupuestos de manera centralizada.

En tal sentido, no solo se trata de tener oficinas de control en todo el país, sino que estas respondan a objetivos de eficiencia y de capacidades que no distorsionen lo que realmente acontecido. Hemos observado la gran cantidad de funcionarios inhabilitados y sin duda, muchas veces no se ha tenido en cuenta ni el debido proceso y menos un conocimiento eficaz de las normas legales, que de por si son frondosas en el sector público.

El nuevo Contralor expresa que en el caso de reconstrucción con cambios, se debe dar énfasis al control concurrente y en realidad aquí existe mucho por analizar y mucho por hacer. Han pasado más de 3 meses del peor desastre en Piura y la acción centralizada viene maniatando las competencias regionales y municipales; al contrario son los sectores los que vienen realizando una mayor inversión e intervención.

Nelson Shack, entra con una amplia experiencia en el sector público y sin duda tiene metas que cumplir, para eso se requiere presupuesto y lograr que el Sistema de Control no responda a institución pública alguna como sucede actualmente. Con presupuesto, no solo se puede financiar las reformas esperadas, sino igualmente dar énfasis a la capacitación de futuros auditores que sean confiables en lo ético y en lo moral y confiable en sus capacidades técnicas.

Lo que sucede en el Perú, es bastante conocido y solo una acción decidida y sin dependencias políticas podría llevar a resultados que beneficien al país en general. Lo que si queda claro, es que un Contralor con el solo cambio, no es garantía de nada. Podría ser más de lo mismo o quizá diferente a sus predecesores.¿Cuál es el camino que seguirá el flamante Contralor Nelson Shack?. El tiempo lo dirá, o seguirán sancionando a funcionarios y empleados públicos por la infracción de la norma o identificarán a los realmente responsables de dar un mal uso a los recursos públicos. 

Fotografías: Andina/Luis Iparraguirre