Fuerza Popular: ¿La nueva dictadura?

Juan Manuel Aguilar Hidalgo
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ERP. (Juan Aguilar Hidalgo). La democracia es un sistema de gobierno donde el poder es ejercido por el pueblo. Etimológicamente, la palabra democracia proviene del griego democratía, que se compone a su vez de los términos “démos”, que puede traducirse como pueblo, y “krátos”, que significa poder. En lenguaje simple, como decía Platón la democracia es el gobierno de la multitud, o de la mayoría según Aristóteles.

Pero si bien, la definición anterior podría llevarnos a pensar que la democracia es el gobierno sin límites, avasallador y abusivo de las mayorías, de las multitudes, nos equivocamos. El sustento de un sistema democrático se encuentran en el hecho que ese poder otorgado por el pueblo, por las mayorías, se ejerce con un principio básico, el respeto, respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos(as) y cada uno(a) de los (as) miembros de una sociedad, entiéndase también como el respeto a las minorías.

La forma más común en la que se ejerce la democracia hoy en día es en sistemas representativos los cuales pueden ser: presidencialistas (un poder ejecutivo con una cabeza bien definida, como es el caso de las repúblicas con el presidente, al cual lo ayudan los ministros), y parlamentarios (un grupo de personas forman el parlamento en torno al cual giran las acciones de gobierno.

En el Perú, desde el nacimiento de la República, nuestro sistema de gobierno se organiza a través de un sistema Presidencialista, no parlamentario, y se hace además con un sistema, que busca el equilibrio de Poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El equilibrio por tanto significa control, acuerdos, debate de ideas, capacidad para lograr consensos, etc. Uno de los riesgos de los sistemas democráticos es la “tiranía de la mayoría”.

La censura del Ministro de Educación, aduciéndole problemas de corrupción a su gestión, a pesar de gozar con el reconocimiento de diferentes sectores de nuestra sociedad, a partir de logros específicos en temas como la reforma del sector, la Ley Universitaria y los buenos resultados en comprensión lectora y lógico matemático, nos debe hacer reflexionar acerca de cómo viene funcionando nuestro sistema democrático.

¿Acaso hemos sido testigos del nacimiento de una nueva dictadura? El fujimorismo parece no entender el rol que le fue entregado por el pueblo en las urnas. Se han obnubilado con sus 72 escaños, no son conscientes que solo alcanzaron el 32.64% de los votos emitidos, que por razones de una interpretación inadecuada del sentir popular, al no contabilizar los votos blancos y viciados transforma ese 32.64% en 55.38% de curules.

Quienes tuvimos la oportunidad de escuchar el debate en la interpelación del ministro Saavedra nos quedaba claro que su camino era uno y solo uno: la censura, su suerte estaba echada, y no ahora, sino desde el momento que el Presidente Kuczynski decide ratificarlo en el cargo. Su principal pecado: ¿la corrupción de su sector?, ¿la compra supuestamente corrupta de computadoras?, ¿el mal manejo de los recursos en torno a los juegos panamericanos? No, su pecado fue haber sido designado por el nacionalismo, ser un ministro que les hacía recordar, a decir de ellos, haber perdido las elecciones por el apoyo que brindó a último momento el Presidente Humala al ahora Presidente de la República. (Por supuesto, en mi opinión se equivocan en ese análisis)

La lección de este triste capítulo de nuestra democracia, en la que hemos sacrificado a quizás uno de los mejores ministros de este gabinete es que debemos tomar conciencia, de la debilidad de nuestro sistema, la necesarias reformar pendientes a la ley general de elecciones, a la ley de partidos. Reformas como implementar una segunda cámara, o que los congresistas sean electos en distritos electoral único también, o que se respete en los distritos electorales múltiples el porcentaje mínimo de votos para tener representantes en el parlamento, más allá si la agrupación política alcanzó o no el 5% a nivel nacional.

Tengo fe en que nuestra incipiente democracia sea capaz de superar este bache, y no permitiremos la tiranía de la mayoría parlamentaria actual.