Inundación de Piura: El Perú conoce en más detalle la desgracia de damnificados por el río Piura

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ERP. El Perú y el mundo conocieron con mayor detalle la magnitud del desastre ocurrido en la región de Piura. No fueron las lluvias que por sí solas causa estragos en las viviendas y en las personas, en esta oportunidad fueron las aguas del río Piura, que con un máximo caudal de 3,428 M3/Seg se desbordó dejando en la miseria, en el dolor y en la desesperación a miles de peruanos de Piura, Castilla, Catacaos y el Bajo Piura.

Zona Impacto

Diversos programas de la Televisión Nacional se encargaron de mostrar esta realidad, que resulta increíble. Las poblaciones urbanas y la rural, viven de manera diferente este desastre natural pero también generado por decisiones de funcionarios incompetentes. Los de Piura, Castilla y Catacaos han buscado formas de sobrevivir frente a esta realidad; sin embargo, conforme se avanza en el interior del Bajo Piura, las realidades son diferentes.

Los pobladores de otros pueblos del Bajo Piura, han buscado albergues para pernoctar. En tanto, otros han buscado pequeñas elevaciones tipo isla para salvarse de la furia de las aguas. Lo que antes eran sus zonas agrícolas de arroz u otros cultivos, ahora se encuentran llenas de agua, creando un panorama desolador; en tanto, la población misma, muestra las evidencias de estas nuevas condiciones de vida, más precarias a las anteriores.

En realidad en esta oportunidad el río no perdonó, con un caudal menor al niño de 1997-98, se desbordó inundando calles, casas, y amenazando con quitarle la vida a miles de piuranos que vivían en las zonas más cercanas al río o simplemente zonas bajas de Piura, Castilla, Catacaos, Cura Mori, La Unión, El Tallán, entre otras. Los damnificados, aún no entienden qué es lo que ha pasado.

Primero, se dijo que la región Piura estaba preparada para soportar un “Niño” como se le conoce a estos eventos naturales. Segundo se habló que se hizo inversión nacional y regional para limpiar cauces de ríos y quebradas y sobre todo del río Piura. Evidentemente, el 2017 era fácil darse cuenta que esa inversión no se hizo y si se gastó, no fue justamente en las obras más prioritarias para proteger a las ciudades.

Muchos políticos y otros calificados como técnicos, repiten y repiten mentiras producto de la ignorancia que indigna. El río Piura en su máxima creciente del niño 1997-98, transportó en Puente Sánchez Cerro 4.424 m3/s en el año 1998. La ciudad ya tenía los pilotes como contención de las aguas y pese al enorme caudal, es decir el doble de lo que transporta ahora, no inundó ni Piura, ni Castilla y menos Catacaos.

San Pablo Catacaos

Es necesario indicar, que para conocer estos detalles hidrológicos solo bastaría recorrer por la red y verificar información oficial y otra que se encuentra disponible. Una de ellas la tesis del Ing. Germán Elera Moreno, que da luces importantes sobre lo que sucedió en el evento climático. “Después del fenómeno del año 1983, se han realizado varios estudios hidrológicos que generalmente han concluido que este evento alcanzó una magnitud casi imposible de repetirse. El caudal de esta avenida (3.200 m3 /s) se adoptó como caudal de diseño para la reconstrucción y rehabilitación de la represa Los Ejidos y las protecciones ribereñas. Pero, en los años de 1997-1998, estas conclusiones quedaron obsoletas, con caudales durante el evento del fenómeno de 4.424 m3/s”.

"En el "Niño" de 1997-98, la máxima creciente se produjo el 10 de marzo de 1998 y el caudal fue de 4.424 m3/s y no inundó las partes urbanas de Piura, Castilla, Catacaos y el Bajo Piura; sin embargo, el 27 de marzo del 2017, el caudal fue de 3428 m3/seg, y dejó en la total miseria a miles de piuranos que ahora buscan una respuesta a tanta desgracia

 

De acuerdo al reporte hidrológico del río Piura en su máxima creciente, por el Puente Sánchez Cerró pasó 3428 m3/seg. En teoría no debería haberse desbordado, tampoco haber inundado la urbanización Cocos del Chipe, la Universidad Nacional de Piura, tampoco Miraflores, y menos el cercado de Piura. Además de ello, jamás se mencionó siquiera como un elemento de alerta, que existiría esa posibilidad. Las razones de confianza, serían resultado de la ignorancia, el desconocimiento de la historia y de la impericia de quienes manejan los impactos del “Niño Costero”.

Tampoco debería haber inundado el cercado de Piura y menos la ciudad de Castilla. Si bien es cierto, que ambas ciudades tienen puntos bajos, durante el niño del 97-98, no se tuvo mayores impactos adversos. Es decir, había razones para estar tranquilos y justamente, la presencia de curiosos en la madrugada previa al desastre, demuestra que nunca se pensó en la posibilidad de la inundación.

Desde las 4 de la mañana del 26 de marzo en la parte alta de la ciudad de Piura, el río comenzó a desbordarse. Después a las 7 de la mañana, las autoridades y la población misma querían evitar con sacos de arena, que el agua del río salga de su cauce. Fue imposible lograrlo, entonces el agua fluyó por la Avenida Cáceres y luego por otros puntos convirtiendo en un extenso mar el río, el cercado de Piura, el cercado de Castilla y otros sectores.

La ciudad de Castilla, vivió su mayor desastre en lo que va de su historia y las familias tuvieron que salir de sus viviendas, perdieron todo lo que tenían. Sus cosas, destruidas por el agua y por el fango, yacen en las calles desaguadas y en el barro que ha quedado como elemento recordatorio del día más negro que vivieron las familias de este sector.Castilla Inundacion casas

Sin embargo, tal y conforme lo describen los reporteros de la televisión nacional, si Castilla ya fue un desastre, el mayor dolor lo vivirían las poblaciones aguas abajo del Puente Grau. En efecto, el río se desbordó por Simbilá y afectó a las poblaciones cercanas; posteriormente inundó gran parte de la capital artesanal de Piura, Catacaos. En este caso, tanto como en Simbilá, muchos pobladores para salvarse, tuvieron que subir a sus pisos superiores y de esa manera esperar ayuda.

Igualmente, el histórico asentamiento de Narihualá fue inundando y obligó a la emigración de las familias. El desbande realmente era apocalíptico, una cosa es narrarlo y otra vivirlo. Lo mismo se puede decir de Monte Castillo, Pedregal, Chato Chico, La Arena, Cura Mori, y muchos otros caseríos que durante años viven en esta zona, aprovechando que estas tierras son de vocación agrícola y se olvidaron que eran parte del área de expansión del río. Además de ello, habían vivido tantos años y habían superado con éxitos los peligros.

El dato

Se expresa que actualmente en Piura existen 27,981 damnificados y es una cifra demasiado pequeña en relación a la realidad. Se dice igualmente, que las viviendas colapsadas son 3312 y las inhabilitadas 3252; sin embargo, la constatación con la realidad es una cifra ínfima a los daños ocasionados por el desborde del río.