Piura: UDN muestra primeros resquebrajamientos

Editorial
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Hermer AlzamoraERP. Unión Democrática del Norte, es la organización política que ganó las elecciones regionales en Piura y se formó por la iniciativa del actual gobernador Reynaldo Hilbck y de otros integrantes como Hermer Alzamora, quien desde una primera instancia marcó distancia con la organización de gobierno.

Hermer Alzamora, es consejero regional por Piura, y antes de llegar a UDN, en las elecciones municipales anteriores quiso ser alcalde de Piura. Los resultados no le ayudaron mucho, pero fue suficiente para asumir la estrategia del joven movimiento formado por Hilbck.

Actualmente, es el consejero delegado y como consecuencia de esa función tuvo su primera discrepancia con Reynaldo Hilbck, cuando se obstinó con la designación del Secretario de Consejo Regional y un asesor. La política de personal, no corresponde a los consejeros; sin embargo, el gobernador atendió parcialmente su solicitud.

Recientemente Alzamora, ha declarado que analiza la posibilidad de renunciar a la Secretaría General de UDN, y la respuesta ha sido igual de furibunda. Para Hilbck todas las personas tienen libertad para actuar y son libres de irse de los cargos directivos e incluso de la militancia.

La confrontación ha sido a través de los medios de comunicación y no han mantenido las reservas recomendadas cuando se trata de organizaciones políticas. Ello indica, que por un lado existe la clara discrepancia para seguir en UDN del actual Consejero por Piura y por el otro lado, la incomodidad del Gobernador por la actitud de confrontación de Alzamora.

El asunto de fondo, sería la búsqueda de Alzamora para participar en las elecciones generales del próximo año. Se dice, que una reunión reciente entre Alzamora, sus allegados y un partido nacional, llevó al cese de un funcionario de confianza. El resultado, permite deducir que Hilbck no quiere sombras políticas que opaquen su gestión.

A nivel nacional se viene bregando para consolidar organizaciones políticas; sin embargo, queda claro que los movimientos regionales simplemente son emociones del momento, sin ningún tipo de consistencia ideológica y menos de sostenibilidad.

Tras las elecciones del 2010, Javier Atkins tuvo la desatinada idea de dar por concluida la alianza electoral que lo llevó al poder y después desmoronó la organización que el mismo formó. Al final culminó su mandato sin organización política que lo sustente.

La incipiente crisis que se refleja ya en UDN, reitera una vez más la fragilidad de estos movimientos y la imposibilidad de crear las bases para interrelacionar, función pública y función política.

Es recomendable en asuntos de gobierno, que el grupo político que sustenta un mandato, sea sólido, de esa manera se cautelaría las propuestas planteadas a la ciudadanía y lo que realmente se hace en las instancias del poder.