Planes de Desarrollo Urbano y catastros en Plan de Reconstrucción en zona norte

Editorial
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ERP. La mayor parte de los problemas de la ciudad, es por la inaplicación de documentos importantes de gestión urbana. Durante años y años y en todo el territorio nacional, las ciudades han crecido de acuerdo a su propia dinámica y en el caso de la costa peruana y sobre todo las regiones de Piura, Tumbes, Lambayeque y La Libertad, la planificación del desarrollo urbano fue y es bastante débil.

La Ley de Reconstrucción aprobada de manera excepcional para llevar adelante la rehabilitación, reconstrucción y construcción, considera de manera tangencial, pero no de forma precisa la identificación de zonas vulnerables no mitigables en los espacios urbanos y no urbanos y cuya calificación deben realizarlas los gobiernos regionales. Aún el marco normativo no está preciso y se cree que se repetirán los mismos errores.

Por su parte Pablo de la Flor, responsable de la Autoridad Nacional para la Reconstrucción con Cambios, ha expresado que el plan de reconstrucción de las zonas afectadas por las emergencias incluirá la presentación de un catastro urbano que permitirá identificar los lugares donde se efectuarán las primeras acciones. Estas medidas, en lo que respecta a centros poblacionales se encuentran en el campo de las competencias municipales.

Castilla Inundacion casas

Por su parte y sin entender el problema, las poblaciones de las ciudades de la zona norte, vienen recuperándose por iniciativa de la propia gente y no existe una decisión técnica e institucionalizada que defina el camino para las labores de la reconstrucción. Este vacío deberían asumirlo las propias municipalidades; sin embargo, está primando de manera irresponsable las decisiones dispersas, que son bien aprovechadas por el nivel central, pero una pérdida de oportunidades para la propia población.

En el caso de Castilla, la inundación del río Piura, demostró que es totalmente vulnerable. Su recuperación debe considerar los elementos necesarios y las acciones priorizadas para librar a la población de problemas similares en el futuro. Lo mismo se puede decir de Piura, entidad que no demuestra capacidad de reacción para proponer y realizar en el futuro, obras que le den sostenibilidad a toda la ciudad.

Para De La Flor, “El catastro va a identificar de manera priorizada en el plan las iniciativas que se van a realizar, los tiempos que demandará su desarrollo y las unidades ejecutoras que van a tener a su cargo los distintos proyectos y la modalidad de contratación”. Al margen de la pertinencia de lo expresado, todo lo que se haga ajeno al Plan de Desarrollo Urbano, tendrá serias deficiencias y las ciudades estarían expuestas a repetir los mismos problemas.

En Sullana, se viene trabajando un proyecto para otorgarle mayor profundidad al Canal Vía, situación que es inadecuada para los especialistas. El alcalde con su propia miopía insiste en el mismo y algunas voces locales, creen que es la solución; para otros que piensan y proponen con criterio técnico, debe construirse un mejor sistema de drenaje pluvial que haga más funcional la ciudad frente a eventos de esta naturaleza.

En igualdad de condiciones se encuentran ciudades importantes como Talara, Paita, Chulucanas, Tambogrande, Catacaos, Cura Mori, por mencionar algunos asentamientos poblacionales; cuyas autoridades tienen una reacción lenta para la reconstrucción. Además de ello, el mismo sistema de centralidad de las decisiones los mantiene ajenos a un mayor rol y mayor preponderancia en los retos futuros.

Sullana Desorden Urbano

Estimamos, que para una reconstrucción y construcción segura, debe invertirse desde estos momentos, en planificar mejor los asentamientos poblacionales, usar para tal efecto los mapas de peligros existentes y levantar la información que sea necesaria; y debe ejecutarse con autoridad. No se puede exponer más a la población frente a eventos climáticos como los que se ha vivido en Piura.

En tal sentido, se espera que los alcaldes y los concejos municipales de la costa piurana, adopten las medidas necesarias, requieran con prontitud el asesoramiento técnico, que contraten lo que es pertinente para aprobar los planes de desarrollo urbano y catastro y se asegure de esa manera, un desarrollo armónico y libre de riesgos. Es lo que debe hacerse, pero lamentablemente, pasado el desastre, todos están volviendo a su estado anterior y todo hace indicar que se vienen olvidando de lo sucedido.

La mayor responsabilidad deben asumirla las municipalidades provinciales y esta misión no puede esperar demasiado.