Huelga de maestros continúa, ¿se debe buscar nuevos maestros?

Andrés Vera Córdova
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ERP. Los maestros, docentes o profesores se han envalentonado y después de mucho tiempo, han salido a las calles y dejaron sus escuelas y por ende a sus alumnos, para protestar. Comenzaron en el Cusco y lo que pudo ser una protesta regional, asumió dimensión nacional, de tal manera que ahora la huelga general indefinida se cumple con más éxito que fracaso en todo el contexto nacional.

Durante el gobierno de Ollanta Humala, se dieron algunos pasos significativos para dar mayor competitividad a este servicio y se comprendió en esta reforma a los docentes. Se dijo que harían carrera pública magisterial y se establecieron normas comunes que fueron ejecutadas. En algo mejoró la situación económica, pero no la suficiente para compensar la preparación de clases, el dictado de clases y la capacitación para avanzar en la carrera.

Pese a los avances logrados, el sueldo mejoró algo, pero mirado en relación a la canasta básica familiar, insuficiente. El maestro, es un profesional que estudia 5 años en la universidad y que después de obtener su título profesional, muchas veces es empleado por el Estado peruano. El sueldo promedio no supera los 2 mil soles y para muchos, consideran como suficiente el monto indicado.

El Gobierno a través de la ministra de Educación, han demostrado no tener la pericia suficiente para resolver el conflicto y han usado la desinformación como estrategia de defensa y la intimidación como elemento de disuasión. El ser compelidos a regresar a sus aulas con la amenaza del descuento, comprometer en esa tarea a los gobernadores y directores regionales, en lugar de tener un efecto positivo, ha generado una mayor reacción.

Protestas Ataud

 

En la continuidad de la medida de fuerza, las medidas realizadas comprenden bloqueo de carreteras, toma de locales administrativos, plantones en locales de los gobiernos regionales y marchas por las principales calles de las ciudades. Es decir, la protesta usa las estrategias de siempre para llamar la atención y para que la población se entere de las demandas que plantean.

Frente a ello, muchos comentan a favor y en contra; con la piel de adscrito al gobierno y con la que corresponde a la familia magisterial que conoce la realidad. Alguien dice por ejemplo “Carretera bloqueada en Ancash por maestros radicales. Hay que buscar nuevos maestros”, en tanto que la respuesta no puede ser más inteligente “Claro, deben abundar docentes con formación universitaria dispuestos a ganar 1200 soles y a trabajar en pueblos en medio de la nada”.

Estos comentarios, reflejan las dos aristas que se entrecruzan en un conflicto tan sensible. Como se sabe, la huelga no es de todos los maestros, es solo de los maestros que trabajan para el Estado y que enseñan a alumnos que por sus condiciones sociales y económicas fueron matriculados en un colegio estatal. Existen otros maestros y también alumnos que no viven esta situación por estudiar en colegios de gestión privada.

Los maestros, educadores, profesores o docentes, como se les quiera llamar, tienen como misión formar a las nuevas generaciones. De por sí, es un trabajo distinto, importante, encomiable esforzado; pero así como excelso en su misión y finalidad, tiene la otra parte de sacrificado y estoico.

Lo cierto que son quienes no tienen remilgos para trabajar en un asentamiento humano, caserío, el zona urbana e incluso irse a prestar servicios a la punta del. No les interesa ni el frío ni la lluvia y tampoco las condiciones de sobrevivencia a lo cual son exigidos. La baja remuneración que reciben es una repuesta al no recibir nada frente a las escasas posibilidades de encontrarse un empleo mejor.

Contra todas las dificultades, bajas condiciones de trabajo, baja remuneración, un sistema educativo anacrónico y escasas capacidades de movilidad, envejecen y van dejando su vida, para ser reconocidos por su estoicismo y buen ejemplo en cada celebración del Día del Maestro, pero con escasa retribución social y económica, al aporte que realizaron, realizan y seguirán realizando por el bien de la educación.

Las condiciones sociales y económicas del maestro, siguen siendo las mismas y no han mejorado. No se trata, se evidencia, de un despropósito o de un abuso del poder de la fuerza; simplemente, es el grito desesperado de un gremio que es tratado de manera diferente a otros y que requiere condiciones justas. Tampoco se justifica su vinculación con el MOVADEF, es improbable que cumplan una consigna política.

Frente a lo acontecido, se demuestra que aún siendo un servicio descentralizado y con competencias regionales, la voz cantante y determinante en la solución, no se encuentra en las regiones, sino en el gobierno nacional. No es lo que debería suceder, pero así está estructurado el sector.

Es necesario, que los gobiernos regionales tengan mayores competencias y no sean adláteres del nacional. Se requieren políticas no solo en lo pedagógico, sino igualmente en lo institucional; se necesita un estudio real de las capacidades institucionales, de las demandas y de la asignación de condiciones adecuadas para los maestros. Solo así, podremos esperar que la educación peruana avance. Lo contrario está a la vista.

¿Se deben buscar nuevos maestros?. No, la realidad indica que el Gobierno debe tener inteligencia y voluntad para resolver este problema social y económico.