Tú serás la que goce y decida cuando yo quiera

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. La investigación del obstetra Marco Paulini que publicó FACTORTIERRA.NET el miércoles 28 (sin ánimo de pasar por inocentada, al punto que fue destacada por el Regional de Piura el viernes 30) me decanta el hecho de creer que la oposición a la llamada 'ideología de género' le está haciendo un flaco favor al avance de la violencia de género, que parece ir a paso de galope, a juzgar por las denuncias que siguen apareciendo.

Paulini averiguó los conocimientos y las actitudes frente al anticonceptivo oral de emergencia en un caserío del distrito Lancones. en realidad fue una investigación universitaria que iba a condenarse al olvido, especialmente por quienes aún no diferencian entre 'original' y 'copia y pega'. Por eso decidimos rescatarla antes que alguien la convierta en papel de reciclaje, en el mejor de los escenarios.

Bueno, ya sabemos lo mal que anda la educación superior en Perú, mas ese no es mi tema de raje, digo de análisis.

Tampoco es la píldora del día siguiente, ya que Marco lo explica didácticamente en un doble artículo disponible en http://www.factortierra.net/2016/1228/  para quien quiera consultarlo.

Lo que a mí me llama poderosamente la atención de los resultados es el hecho que por cada cinco mujeres encuestadas para el estudio, cuatro creen que el goce pleno de su sexualidad no es un derecho humano. Si bien el autor dijo en la conversa en video producida para El Regional de Piura https://www.facebook.com/ElRegionaldePiura/videos/1004447696328622/ que el resultado se entiende en el contexto rural piurano, no deja de alarmar y hacer que la mente conjeture si acaso en las mujeres que viven en zonas urbanas la diferencia no sería abismal.

Será interesante si alguien quiere financiar ese estudio solo para satisfacer curiosidades científicas y periodísticas al mismo tiempo.

Si más del 50% de las mujeres en zonas urbanas dijeran que el goce de su sexualidad no es un derecho humano, entonces se explicaría por qué la violencia de género galopa y acelera. ¿A priori? Porque la mujer no reconoce que lo que diga y haga tiene un peso específico tan consistente como el que los varones tenemos sobre el goce de nuestra sexualidad.

Y es que, en el enfoque machista, los varones no solo estamos convencidos de que es un derecho inalienable, sino que la mujer (u otro varón al que asumamos como mujer)tiene el deber de satisfacer nuestras necesidades cuando a nosotros nos plazca.

Y si una mujer no es capaz de reconocer el valor de su sexualidad en un enfoque de equidad frente al varón y a quienquiera que aparezca, menos podrá reconocer el valor de la sexualidad de las otras personas, menoscabándola en las que aparentemente tienen derechos recortados y exagerándola en quienes parecen tenerlos ilimitados.

Los teóricos opositores a la ideología de género dicen que a una mujer se le respeta por el hecho de ser mujer. Ese argumento se les sale casi por instinto, como acto reflejo. Y aunque enmiendan la plana cuando alguien les dice que a las mujeres se les respeta por el hecho de ser personas o tener dignidad como persona, lo que vale es lo primero que se te viene a la cabeza.

Si una mujer aún cree que su sexualidad es negociable a pérdida frente al varón y a toda la comunidad, lo que tenemos es un grupo de personas que transarán constantemente hasta el punto de naturalizar la violencia. Y eso parecen estar buscando los opositores a la ideología de género, que si consiste en autovaloración, equidad y el fin de toda humillaciónn, pues ya nos deja ver de qué pie cojean quienes se están rasgando las vestiduras, al punto de querer imponer su timorato y estrecho capricho en la currícula escolar.

Por cierto, ese pedido es sospechoso a la luz de las denuncias de escándalos sexuales que harían palidecer a Kristen Bjorn o Cadinot (aunque Pasolini sí se atrevió con un-poco-claro final), sin contar las que ya son de dominio mundial y que tendrían que ver con bienes raíces (made in Piura, encima). Concluyamos.

Por eso Marco Paulini nos repite y le repite a toda persona que quiera escucharlo que urge re-educar a todo el mundo si queremos que la situación revierta, no solo a favor de las mujeres sino a favor de todos y todas sin excepción.

Los opositores a la ideología de género han puesto el sambenito a la píldora del día siguiente, y como alternativa proponen admitir la natalidad según se vaya presentando, pues ese parece ser el mandato divino. Quizás. Pero también es cierto que traer descendencia sin darle las condiciones decorosas para que crezca, se desarrolle y se multiplique (si quiere) es, por lo menos, un acto de absoluta indecencia.

Y esto no significa que me oponga a la vida, como algún fundamentalista saldrá a decir (a mi juicio, con mucha hipocresía), sino que la promoción de la vida tiene que hacerse con total responsabilidad, respeto y vocación, con la opción siempre abierta de que la persona tome el control de su futuro porque más tarde será muy tarde.

Además, la ciencia nos enseña que la vida es tan variada y que la sexualidad tiene miles de matices que las personas no podemos dejar de explorar, siempre que nos sintamos cómodas y en pleno juicio de lo que estamos haciendo. Y en ese entorno, la violencia está proscrita.

Que nuestro propósito para el año que hoy comienza sea no dejarnos robar el derecho a saber y cuestionar, especialmente en lo que concierne a nuestra identidad e intimidad.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)