Probabilidades de lluvias a fin de año y el siguiente según la NOAA en la costa norte de Perú

Editorial
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ERP. Informaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), indican sobre la posibilidad de un niño moderado a fines del presente año e inicios del siguiente en la costa norte del Perú. Como todo pronóstico, es tan impreciso como indicar que esas posibilidades se encuentran en el 50%, lo que indica que en igual porcentaje no podría presentarse este evento que por las condiciones de habitabilidad de las poblaciones del norte, perjudica siempre.

El presidente de la República, con una ingenuidad sorprendente, cree que haber enviado un ministro a cada región afectada, le ha permitido disminuir los impactos negativos del “Niño Costero” anterior y precisa que sería la mejor manera de enfrentar eventos de esta naturaleza. Un juicio real sería que la población misma debe construir sus propias capacidades de resiliencia y esperar del Estado, al menos información válida que le permita adoptar decisiones.

El desastre ocurrido en Piura, es una muestra de la improvisación y de la poca funcionalidad de los sistemas de gestión de riesgo. El Ejecutivo que quiere hacer todo, un Gobierno Regional que deja sus posibilidades de liderar el proceso y gobiernos locales inmersos en sus propios problemas. Decisiones, como la Autoridad de la Reconstrucción que quita incluso competencias a los gobiernos subnacionales, es un ejemplo del manejo central del riesgo y de la emergencia.

Mirando lo actual, con pocas lluvias en el ya famoso “Niño Costero” miles de damnificados viven su propio drama en Piura, Castilla, Catacaos y el Bajo Piura. Estos mismos damnificados, sin el apoyo estatal han regresado a sus propios territorios para recuperar sus medios de vida. Muchos creen que la ayuda humanitaria lo es todo y simplemente están equivocados, frente a desastres de esta naturaleza caben estrategias integrales primero para recuperar la normalidad y segundo para no reponer las cosas al estado de riesgo anterior.

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Es por eso, que vimos por ejemplo en Castilla, que las familias perdieron todas sus pertenencias del primer piso, las botaron porque ya no servían y tras algunas semanas fuera de sus viviendas, han decidido retornar al mismo lugar de antes, pese al colapso de los desagües y el discurrimiento de aguas servidas expuestas. No existe dedicación exclusiva y menos recursos para hacerlo, los problemas se encuentran irresolutos y son las propias familias, las encargadas de levantarse sobre los problemas y encontrar solución en las dificultades.

El Estado, llámese gobierno regional y gobiernos locales, no tienen ni idea del quehacer y menos liderazgo para entender los problemas. Se han dedicado con gran sumisión a esperar que el gobierno central les provea las iniciativas y las soluciones. En tanto, las mesas de cooperantes quieren ayudar y se encuentran con la gran disparidad y dispersión de funciones en todo el territorio.

Como hemos dicho en algunas oportunidades, las poblaciones de la costa de Piura y del norte en general, se encuentran expuestas al riesgo. Las lluvias atípicas son su principal amenaza y su desorden urbanístico el peligro constante. Inundarse por lluvias es común en Piura y también en Tumbes; pero igual el desborde y la inundación de zonas urbanas en Piura, Tumbes y Zarumilla, entre otros lugares.

Se ha construido en lugares vulnerables y la población se acostumbró a vivir la desgracia y después repetir los mismos errores; las autoridades no tienen ni la conciencia y tampoco la autoridad para controlar el desborde social. Viviendas en hondonadas y en acantilados, se observan en ciudades como Sullana, Paita, Piura, Tumbes e incluso Zarumilla. El sentido de previsión llevaría a decidir irse hacia otro lugar, pero tampoco es una solución compartida y entendida.

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En ciudades como Sullana las quebradas se activan y se desplazan por la zona urbana; las autoridades son tan ciegas que no ven los peligros e insisten en profundizar el canal vía que existe, cuando en realidad y los especialistas lo dicen, es preferible pensar en derivar vía otro canal las aguas urbanas que le quiten carga al actual. Prima la ignorancia y prima la irracionalidad y se condena a una población a ser damnificada del futuro.

Aunque el pronóstico de un evento climático es tan impreciso como el no pronóstico, lo cierto que nunca se ha tomado en serio la construcción de asentamientos humanos seguros y libres de inundaciones y de otros riesgos. Como sucede ahora, cada día que avanza después del desastre, viene aletargando a la propia población y a las autoridades.

Más allá del 50% del pronóstico del “Niño débil” o “Niño severo” se deben construir en el día a día, las obras de prevención que garantices que nuestras ciudades y nuestros campos que dan sustento a la vida económica de muchos norteños, no se vean afectadas llueva o no llueva. Una lluvia es un evento climático propio de la naturaleza y no tendría que considerarse un riesgo si se adoptan las medidas preventivas y de seguridad.