Piura: Terminales terrestres e irracionalidad en las decisiones municipales

Editorial
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ERP. La Municipalidad Distrital de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura ha decidido clausurar el terminal terrestre de GECHISA que funciona en la avenida Panamericana a la altura del proyecto Chira-Piura; una construcción inadecuada para este tipo de servicios, pero mucho más conveniente que tener los vehículos en plena vía pública, y justamente es lo que está sucediendo después de la torpe decisión.

Después de la medida, los vehículos se estacionan en plena vía pública y el inmenso local de GECHISA se encuentra cerrado y no pueden ingresar al interior. La cantidad o miles de sullaneros y/o piuranos que van de una provincia a otra con una frecuencia realmente sorprendente son los más perjudicas y se preguntan qué está pasando.

Obviamente, la respuesta burocrática es simple, no se cumple con las medidas de seguridad y por ello el cierre del canchón que hacer de zona de embarque y desembarque. Una medida tonta, sin ningún tipo de previsión o de contingencia, tal y conforme sucedió cuando fueron sacados del centro de Piura.

Frente a este tipo de circunstancias, la pregunta es simple. Qué hacen las autoridades locales para contar con infraestructura y equipamiento de embarque y desembarque, los cuales tengan toda la conformidad y funcionalidad del caso?. Nada, de nada, irresponsabilidad total y obstáculos para los empresarios de transportes que deben prestar un servicio en pésimas condiciones.

Hace unos años atrás, se decidió otorgar la concesión del Terminal Terrestre de Piura, el mismo que permitiría que tanto vehículo que embarca pasajeros en pequeños locales de la zona urbana, vayan a hacerlo en uno que reúna las condiciones. Hubo una empresa ganadora y después toda la oposición del mundo para que ello no se dé. Han pasado los años, y seguimos como en la época de la carreta; sin crear las condiciones para el desarrollo de las actividades económicas y humanas en general.

En tanto, la afluencia de pasajeros de Piura hacia otras provincias y viceversa es intensa y no cesa. Los pasajeros que van y vienen de Sullana o de Paita, son los que llevan la peor parte, porque ellos no entienden que por razones burocráticas se afecta su derecho al libre tránsito.

No quiere decir, que las autoridades no deban hacer su trabajo, tampoco que no se exija medidas de seguridad; de lo que se trata es de encontrar soluciones adecuadas e inteligentes para resolver un problema. Las grandes ciudades progresan cuando existe un real liderazgo, autoridades que dialoguen con la sociedad civil, que en la dificultad encuentren acciones para resolver los problemas y autoridades que entiendan que la iniciativa privada es la que da sustento a un mayor empleo y crecimiento económico.

Recientemente dimos a conocer un extenso informe sobre lo que viene sucediendo en Piura. Es una ciudad con un dinamismo que sorprende y que ha creado nuevos demandantes y oportunidades de negocios en diversos rubros, pero con esta medida, lo único que se hace es poner estorbo a las iniciativas privadas y crear impedimentos para que la población diversifique sus condiciones de trabajo.

La culpa de este tipo de situaciones es simple; está relacionado con la incompetencia de autoridades municipales o de otro tipo, que sin ningún nivel de información y conocimiento llegan a ejercer cargos públicos para los cuales no están preparados. No es un tema único de una Municipalidad, sino de muchas como la de Piura, Castilla, Sullana, y otras, donde este tipo de temas, superan la capacidad de imaginación y capacidad técnica de quienes tienen que resolver.

Una lástima por Piura, una lástima por lo que viene sucediendo con los servicios públicos. Perjudican a miles pensando que lograran mejoras en pocos. En tanto, el inmenso polvo que rodea al Terminal GECHISA en Piura, es el escenario para que embarquen y desembarquen los pasajeros.