ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Escuelas de calidad para el medio rural. Es una atractiva frase de campaña electoral, y creo haberla escuchado en alguna propuesta de esas que nos invaden cada vez que debemos ir a votar. Yo solo me río, porque esa promesa hace rato se hizo realidad en medio de los campos de cultivo y pastoreo de Tejedores y Malingas, en el levante del distrito de Tambogrande.

Leer más...

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Debido a la fiesta del Señor Cautivo de Ayabaca, para este año se nos había ocurrido una idea de fotoperiodismo ciudadano; es decir, un integrante de una hermandad documentando la ruta en imágenes desde su smartphone, y compartiéndolas mediante las redes sociales, pensando principalmente en la audiencia internacional.

Leer más...

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. No hay sullanero que deje de comentarme sobre la nostalgia que le produce ver el estado actual de la avenida José de Lama. Hay quien lo ha comparado con una calle en Siria o una de las tantas carreteras rurales que desde hace quince años recorremos en FACTORTIERRA.NET. hay quien opina que el avance sigue lento.

Leer más...

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. En términos de violencia basada en género (VBG), la provincia de Morropón parece ser un espacio que se debe observar con muchísimo cuidado. el jueves se reveló que por cada diez embarazos reportados, uno se da en adolescentes, y una semana atrás se conoció que es la segunda provincia del departamento con mayor cantidad de casos denunciados de VBG.

Leer más...

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Leí y compartí la última columna de Jason Day (“A veces la gente se embrutece”. La República, 3/10/2015) en la que comenta la posible inefectividad de la reforma que eleva las penas para adolescentes infractores, en una medida del gobierno para combatir la inseguridad ciudadana. La base de la reforma es que las organizaciones delictivas usan a menores de edad para quedar impunes.

Leer más...

ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Duela a quien le duela (o a lo mejor no), tenemos un fetiche con las botas y los uniformes. Desde una secreta envidia a quienes lucen pitas, galones y charol como calzado, hasta quienes exigen su exótica presencia para animar el final de un estado civil (léase despedida de soltera). Su presencia nos tranquiliza, nos reduce las revoluciones o nos aumenta el ritmo cardiaco.

Leer más...

Más artículos...