Acuña y sus fallos de lectura, su cuestionada campaña y expectativas de un outsider

Editorial
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ERP. César Acuña Peralta es un candidato malo, sus lecturas son pésimas, su locución dista de la calidad de otros que tuvieron una buena formación, además plagió el nombre de Alianza para el Progreso que ideó Kennedy, y recientemente se dice que plagió parte de su plan de gobierno. Es decir, si se buscan fragilidades, siempre se encontrarán y el supuesto objetivo es bajarlo del segundo lugar o tercero, en el cual se ubica.

Su partido político, no es partido y es un remedo más de los tantos que abundan en el país. Su ideología es hacer lo que otros hacen y su doctrina lo que se entiende como común; sus militantes son sus familiares y los seguidores regularmente la pléyade de votantes sin un patrón de lo que debe ser una organización política en una democracia real. 

Antes de esta contienda, buscó personajes con expectativas y ambición de ser autoridades regionales y locales, y ganó en varios lugares. No interesa si quienes votaron por esta agrupación son o no militantes, lo cierto que fueron elegidos en primera vuelta unos o segunda otros, como sucedió con el propio hermano en Lambayeque.

En el presente proceso, ha compilado a personajes con algún nivel de presencia mediática y en sus filas se encuentran Humberto Lay, Marisol Espinoza y hasta el ex premier César Villanueva y claro, la familia no puede dejar de estar. 

Sus listas congresales por departamento son una mezcla de personajes conocidos y desconocidos. Los hay importantes como Luis Iberico y otros como Anel Towsend. Es decir, si comparamos los sucedido con Perú Posible o con el Partido Nacionalista, tiene de todo y si hacemos una perspectiva es una incubadora de tránsfugas e incluso en sus filas se tiene varios de ellos. 

Su campaña electoral es millonaria y el dicho que “tiene plata como cancha” es verdad. Bastaría recorrer Piura para darse cuenta, que es tiempo lo que hace falta para hacer murales con el nombre del candidato presidencial y uno que otro candidato congresal. Estos murales, tienen como finalidad fijar en la mente de los potenciales votantes un nombre, una imagen o un símbolo; a demasiada exposición los réditos podrían ser mayores para el candidato o partido. 

Su publicidad alterna lo tradicional y las nuevas oportunidades que brindan las redes sociales. Existe una gratuita por las menciones que se hacen de él y otras pagadas. Lo cierto que su nombre se repite por decenas en facebook, y otras páginas de Internet. Mirado en perspectiva y con tanta presencia mediática tendrá sus impactos en el potencial elector.

Desde hace años, las universidades que son de su propiedad, ofertan carreras a un precio accesible y abrió las puertas a muchos peruanos postergados por el antiguo sistema universitario. Quizá si buscamos coste de oportunidad, ha sabido acoger esta problemática y llevarla a la práctica. Ahora, son abogados, administradores, incluso médicos y no importa, si la enseñanza es buena o mala, al final, no es más ni menos de lo que son las universidades peruanas.

La candidatura de Acuña Peralta, es criticada por la población informada o medianamente informada; por partidos como el APRA, a quien dice que superará ampliamente y es probable que lo logre y por algunos medios de comunicación tradicionales.

Dice ser un hombre de pueblo y que se hizo desde abajo y desde hace muchos años un spot publicitario lo menciona como una “raza distinta” en una acepción que varios quieren encontrar el concepto y que para unos es por los resultados que se logra con la educación y para otros por ser un peruano auténtico por los razgos étnicos.

Para el periodista César Hildebrandt, si gana Acuña es como dispararse en la cabeza e incluso lo imagina en un foro internacional, leyendo entrecortado y balbuceante. Acostumbrados a presidentes muy informados sería un lastre para esa concepción tradicional; ya Ollanta Humala, con su ¡eggg! de estos 5 años, demostró que esas cualidades no tienen mayor importancia. 

Acuña dice tener experiencia en el campo administrativo público y lo tiene. Ha sido congresista, alcalde y gobernador regional y como él mismo lo afirmó, solo le resta ser presidente de la República. Se podría decir, que tiene una ambición desmedida que lo hace incólume a lo que se pueda decir de su candidatura para descalificarlo.

Lo cierto, que gran parte de la población peruana, tiene un analfabetismo funcional y una posición convenida, que limita en gran medida adoptar una decisión cuando concurre a las urnas y lo que prima en el resultado final es una mezcla de persuación y otra de manipulación. El mismo Acuña ha sido calificado por Hildebrandt como analfabeto funcional. 

Arrinconarlo descalificándolo lo hace crecer; en momentos como los que vivimos, la crítica se rebate fácil y decir “que es solo por asuntos políticos” basta. En tanto, restan febrero y marzo para arreciar en la campaña y conforme se acerque la fecha al 10 de abril, las críticas aumentarán y de lograrse un algarada política, es posible que alguien de las candidaturas que aún no se ven, puede capitalizar mejor y encumbrarse sorpresivamente.

Ese alguien dicen que puede ser Julio Guzmán, pero ya encontraron una fuerte filia por los semitas o judíos y su incoherencia en algunos temas sensibles, le han puesto un obstáculo en su pequeño repunte. De todas maneras, por el momento tiene las razones que la población busca para idealizarlo. 

Otros creen que entre la guerra de los primeros puede destacar Alfredo Barnechea. Es el candidato de Acción Popular, de ejemplar carrera profesional y con los dotes que todo estadista podría esperar; pero aún se encuentra sin hacerse perceptible para la mayor parte del electorado. Igual sucede con Hernando Guerra García que del partido Humanista pasó con mucha facilidad a Solidaridad Nacional o Andrés Reggiardo cuyo mensaje de seguridad ciudadana lo totaliza. 

Otros ven muchas cualidades en Veronika Mendoza y sus propuestas que buscan lograr la diferencia. Su condición de cuzqueña la inspira y su experiencia congresal es la carta de presentación de sus potencialidades. Su resistencia al voto se ampara en el izquierdismo y en el acompañamiento del sacerdote Marco Arana, quien ha sido denostado por su vinculación con los grupos de antimineros. 

Respecto a lo que viene, la campaña con ética es un eufemismo de los peruanos y el voto responsable una ingenuidad. Bastaría considerar que 19 candidaturas para un país como el Perú son demasiados, pero es lo que tenemos en una democracia que aún no logra la madurez que tienen otras similares como Chile, Uruguay o Colombia por mencionar tres países sudamericanos. 

Finalmente se expresa, si alguien como Ollanta Humala llegó a la primera magistratura, otro personaje similar o peor da igual. La siguiente entrevista es aleccionadora para tener una idea completa de lo que sucede en las actuales elecciones.