Miedos que paralizan, miedos que agreden

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Dos temas de coyuntura de estos días, tanto a nivel regional como nacional, tienen de fondo un mismo protagonista, abstracto en lo tangible, evidente -más que evidente- en lo sensible. Por una parte gente inmersa en la tecnología 4G pidiendo casi en pánico que el pronóstico de lluvias fuertes sea mentira; por otro lado, la campaña #conmishijosnotemetas usando el 4G para injuriar como arma defensiva en su propia guerra informativa.

En ambos casos, la causa de fondo es el miedo, esa reacción que nos aflora lo más irracional de nuestro ser como una forma de enfrentarse ante lo que se ignora o lo que asumimos como amenaza, al punto de no idear un curso de acción sino reaccionar instintivamente, sea paralizándonos o agrediéndonos.

Nadie ha visto el miedo como ser, pero se manifiesta en nuestros seres, y no es propio de la especie humana sino que existe en toda la Naturaleza. Muchas especies no humanas también suelen reaccionar con miedo ante lo que desconocen o ante lo que perciben como una amenaza, y los resultados también suelen ser la paralización o la violencia. No soy biólogo, pero entiendo que ambas conductas responden al instinto de supervivencia y el afán de conservar la especie.

La gran ventaja de la especie humana es que, si bien puede sentir miedo (y hasta cierto punto es legítimo y justificable que lo sienta), puede controlarlo y hasta transformarlo en lo opuesto de sus resultados usuales, esto es en movimiento y creatividad. Esa es la diferencia sustancial y ventaja comparativa a nuestro favor.

La manera de llegar a estos estados mentales es usando el raciocinio para conocer lo desconocido y para valorar si la amenaza realmente lo es, y en ese sentido la ciencia nos ofrece todo el camino detallado y ordenado de cómo partir de una hipótesis hasta una conclusión (Cf. http://www.factortierra.net/somos.pdf). Otra cosa muy distinta es que estemos dispuestos y dispuestas no solo a transitar ese camino, sino a aceptar el resultado aunque nos parezca adverso.

En gran parte, la ciencia está plagada de esas colisiones que han representado saltos cuánticos en la evolución de la especie. Por eso la ciencia es ciencia, y el entendimiento humano actual ya no es lo gaseoso de hace medio milenio atrás. Insisto, de ahí a que lo asumamos ya es otro tema que escapa a lo científico y se ubica en las actitudes personales.

Si seguimos usando el 4G para sentir miedo o transmitir nuestros miedos, o pretender que el resto nos tenga miedo, el problema no es el tiempo que vivimos sino el tiempo en el que nos aferramos sin opción a movernos y actuar con creatividad.

De cualquier modo, si el miedo nos invade, es hora de buscar los correctivos para resolverlo porque a la larga no solo amenazarán nuestra supervivencia, también acabarán con nuestra especie. Y no habrá camino de retorno para entonces.

(Opina al autor. síguelo en Twitter como @nelsonsullana)