ERP. La trazabilidad del palo santo (Bursera graveolens) es una herramienta fundamental para garantizar su origen legal y para proteger los bosques secos del norte del país. Este mecanismo permite seguir el recorrido del recurso forestal desde el área autorizada hasta su transformación y comercialización, con el fin de promover una compra responsable y facilitar la verificación de un aprovechamiento sostenible durante la fiscalización del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR).
“La trazabilidad permite conocer exactamente de dónde proviene el recurso forestal y verificar que su aprovechamiento se realiza dentro de un área autorizada. Es una herramienta que garantiza la legalidad del producto desde el bosque hasta el consumidor final”, explicó Fredy Palas Yacila, coordinador de la Oficina Desconcentrada del OSINFOR en Piura.
Del bosque al mercado
Para aprovechar legalmente el palo santo, los titulares deben contar con una autorización conocida como título habilitante. Para obtenerlo, primero elaboran un censo forestal que registra la ubicación, cantidad y volumen de los árboles que se aprovecharán.
Este inventario registra árboles secos, caídos o muertos de manera natural, información que forma parte del plan de manejo forestal presentado ante la Autoridad Regional Forestal y de Fauna Silvestre (ARFFS) para su evaluación y aprobación.
Una vez aprobado el plan de manejo, el recurso recolectado debe ser movilizado con la respectiva guía de transporte forestal, documento que acredita su origen e identifica el título habilitante de procedencia y el destino del producto. De esta manera, se mantiene la trazabilidad del palo santo durante todo el proceso de transporte y comercialización.
Según explicó Palas Yacila, cada traslado debe conservar la información de origen del producto para asegurar la continuidad de la cadena de custodia. “La legalidad no termina cuando el producto sale del bosque. La información debe acompañar al recurso durante su transporte, transformación y comercialización para demostrar que procede de un aprovechamiento autorizado”, señaló.
Entre 2024 y junio de 2026, se otorgaron 17 títulos habilitantes para el aprovechamiento del palo santo: nueve en 2024, siete en 2025 y uno en 2026. Principalmente en la región Piura y, recientemente, en Tumbes. Estas autorizaciones en conjunto comprenden 13 114 hectáreas de manejo forestal y un volumen autorizado de 2730 metros cúbicos para movilizar.
Supervisión fortalece la transparencia
La trazabilidad también constituye una herramienta clave para las acciones de fiscalización que realiza el OSINFOR. La información registrada permite contrastar los datos declarados en el bosque con los volúmenes transportados y comercializados, lo que fortalece la transparencia de toda la cadena productiva.
“La información de trazabilidad permite cruzar datos entre el bosque, el transporte y los centros de transformación. Esto facilita las acciones de control y brinda mayores garantías sobre el origen legal del producto forestal”, indicó Palas Yacila.
Crece la demanda por productos con origen legal
El palo santo representa una fuente de ingresos para comunidades campesinas, asociaciones y usuarios forestales que desarrollan sus actividades dentro del marco de la legalidad. En los últimos años, la demanda internacional por este recurso ha mostrado una tendencia creciente que ha impulsado la necesidad de fortalecer los mecanismos de trazabilidad que permitan demostrar su origen legal.
De acuerdo con información de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT), el Perú exportó 308.8 toneladas de palo santo durante 2024, el mayor volumen registrado desde 2017. Esta cifra representa un incremento de aproximadamente 35 % respecto a 2023 (228.9 toneladas) y más de once veces el volumen exportado en 2017 (27.2 toneladas).
El palo santo se exporta principalmente en forma de bastones para aromaterapia y purificación de ambientes, además de aceites esenciales, incienso molido y artesanías. Sus principales mercados son Estados Unidos, Asia y Europa. En este último, desde diciembre de 2025, se exige que los productos forestales importados provengan de áreas libres de deforestación.
“Cuando un producto cuenta con trazabilidad, genera confianza y demuestra que proviene de un manejo responsable del bosque. Esto abre oportunidades para los productores que cumplen la normativa y apuestan por la sostenibilidad”, concluyó Palas Yacila.

