El espectáculo mediático en la libertad de Maritza Garrido Lecca

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ERP. Quizá no lo esperó. Decenas de cámaras de televisión y otro tantos periodistas esperaban en la puerta del penal a Maritza Garrido Lecca Risco, la joven bailarina que escondió al terrorista Abimael Guzmán Reynoso y que ahora tiene 52 años. Días antes, en programas de televisión, autocalificados analistas, periodistas y hasta parientes de Garrido Lecca, iniciaron una desmedida exposición de la terrorista.

Garrido Lecca cumplió sus 25 años de prisión por los delitos cometidos. Durante el proceso se comprobó que no fue dirigente de Sendero Luminoso y su rol en la organización terrorista solo fue para cuidar y proteger al terrorista Abimael Guzmán. Primero, jueces sin rostro la condenaron a cadena perpetua y recurriendo la decisión de primera instancia, la pena fue cambiada a 25 años de prisión, plazo que se cumplió el 11 de septiembre.

Tras su salida, las preguntas periodísticas formuladas mediante gritos, buscan una respuesta sobre su arrepentimiento. Ella mantuvo el silencio siempre. Después inició su desplazamiento y tras ella una retahíla de vehículos de medios periodísticos para saber hacia dónde se dirigía, dónde se hospedaba, qué compraba, qué emociones expresaba, entre otras expresiones. Sin duda, una exagerada cobertura periodística.

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Tras cumplir 25 años de prisión, salió en libertad Maritza Garrido Lecca

Esta exposición mediática de la figura de Maritza Garrido Lecca Risco, sobredimensiona su importancia en el grupo terrorista Sendero Luminoso, la idealiza para las nuevas generaciones y que conocieron poco respecto a sus responsabilidades penales; además de ello, vecinos son entrevistados expresando barreras en contra de su libertad e incluso, en un sinonimia indebida se le pretende aparejar con Nelson Mandela.

Maritza Garrida Lecca tuvo un rol en la protección de Abimael Guzmán y eso está probado, por las pruebas que llevaron a su captura, y por los argumentos que se exhibieron en el proceso. Como persona tiene el derecho de retornar a sus habitualidades al cumplir la pena recibida. No se trata de permitir el escarnio y de negarle su derecho de reinserción social. Como cualquier ex delincuente le corresponde libertad, bajo el prurito que pagó el daño causado a la sociedad.

Sendero Luminoso, creó mucho dolor y lágrimas en entre los 80 y 90 y eso no se puede olvidar. La labor de la DINCOTE bajo el mando de Antonio Ketin Vidal y el GEIN quienes cumplieron un rol importante para capturar al principal cabecilla de la barbarie y después contribuir a la extinción de este grupo terrorista. Es decir, los disconformes con el sistema de estos años y que tuvieron la infeliz idea de asumir las armas como instrumento de cambio, fueron derrotados por el estado de derecho.

La historia cambió merced a la labor de inteligencia de la Policía Nacional del Perú, llámese DINCOTE, aunque tras la captura de Abimael Guzmán, se haya tratado de opacar el rol de cada quien. Conforme lo han reconocido Ketin Vidal, Benedicto Jiménez y otros oficiales de inteligencia, el resultado hubiera tardado en llegar de no ser por la colaboración de Luis Arana Franco “Sotil” quien fue el primer senderista que decidió dar información respecto a Abimael Guzmán.

Gracias a Luis Arana Franco “Sotil” un terrorista amedrentado, asustadizo e ideológicamente débil como lo describen quienes obtuvieron información de él, se logró identificar la ubicación del escurridizo Abimael Guzmán y sobre todo a las personas que lo escondían en su vivienda, en este caso Maritza Garrido Lecca y Carlos Incháustegui Degola. Luego, la historia es bastante conocida y los héroes y también los que no son, buscan ser identificados y tener su poco de reconocimiento.

No es la primera persona condenada por terrorismo que sale en libertad. Otros lo hicieron antes y no hubo cobertura mediática de estas connotaciones, tampoco una explosión de analistas comentando aspectos que fueron y que deben haber cambiado. Uno de ellos su pariente Mijail Garrido Lecca, quien no dudó en expresar sus mortificaciones contra la liberada.

El estado peruano se sustenta en la Constitución y las leyes donde se establece de manera previsible los mínimos y máximos de penas por delito cometido. De ser pena privativa de la libertad efectiva, transcurrido el tiempo deben salir en libertad. No existe otro camino y ese es el derecho que corresponde a Maritza Garrico Lecca y otros.

Más allá de lo que se vive actualmente, las causas que motivaron los actos de violencia y barbarie en la década de los 80 y 90 siguen vigentes. El estado sigue siendo ineficiente para resolver problemas estructurales y es incapaz para crear un estado del bienestar para todos y todas. Estas injusticias, son las que alimentan las insatisfacciones y respuestas violentistas que no se deben permitir.

El rol institucional del Estado y de los partidos políticos deben centrarse en crear una base sólida, de respeto a la democracia y condena a todo acto violentista. La estrategia debe comprender no solo un imperio de la Ley, sino igualmente una disminución de los aspectos que hacen diferentes a miles de peruanos.