ERP/Nelson Peñaherrera Castillo | @nelsonsullana. La Dirección Subregional de Salud Luciano Castillo Colonna (DSRSLCC), con sede en Sullana, Piura, tenía registrado desde julio de 2024 que los dos compuestos centrales en la lucha contra el dengue —el insecticida malathion y el larvicida pyriproxyfen— habían perdido eficacia frente al mosquito Aedes aegypti, el vector del dengue, el zika y el chikunguña.
La evidencia fue producida por sus propios investigadores, publicada en revistas científicas acreditadas (una es editada por el hospital Almanzor Aguinaga, en Chiclayo, Lambayeque)y revisadas por pares. Sin embargo, la estrategia sanitaria no se modificó: se siguió fumigando y aplicando larvicidas, mientras los brotes se multiplicaban.
Al mismo tiempo, la población ha sido renuente a que el personal de salud entre a sus casas para detectar criaderos: según la DSRSLCC, en Cieneguillo Centro, uno de los focos con más infectados justo a la orilla de la ciudad de Sullana, solo la mitad abría sus puertas, según el dato difundido a abril de 2026. Verifícalo aquí.
Los estudios
Entre julio y agosto de 2024, se capturaron ejemplares del Aedes aeghypti en el cementerio San José, el más antiguo de la ciudad de Sullana. La investigación fue firmada por Rosa Elena Santillán Valdivia, Mariano Manuel Yáñez Cesti, Ruth Noemí Neyra Palacios y Archi Alejandro Ruiz Polo.
El equipo halló mutaciones genéticas (ACEr) en Aedes aegypti que confieren resistencia a organofosforados y carbamatos (malathion, temefos, bendiocarb). Se puede ampliar en este enlace.
Al año siguiente, y hasta 2026, se condujo otro estudio, esta vez en el cementerio general de Catacaos y los cementerios San Miguel Arcángel y San Teodoro, en plena ciudad de Piura. Fue firmado por Rosa Elena Santillán Valdivia, María Dorothy Torres de León, Carlos Enrique Cubas Zúñiga, José Manuel Marchena Dioses y Archi Alejandro Ruiz Polo.
Lo que hallaron fue más complejo: tres especies vectores (Aedes aegypti, transmisor del dengue; Culex quinquefasciatus, usualmente llamado zancudo común; Anopheles albimanus, el tradicional vector de la malaria) coexistiían y reducían su susceptibilidad al malathion y al pyriproxyfen. Se puede ampliar en este enlace.
Ambos estudios fueron realizados por equipos de la DSRSLCC junto con la Universidad Nacional de Piura, confirmando que la resistencia estaba registrada desde hace casi dos años.
Los compuestos
El malathion es un insecticida organofosforado usado en fumigaciones espaciales (la fumigación como la conocemos). En Piura, según los estudios que citamos, su eficacia es menor al 40%.
El Pyriproxyfen es un regulador de crecimiento que impide que las larvas lleguen a adultas. Desde 2024 se aplica en depósitos de agua, pero, según los estudios, ya se detecta resistencia y supervivencia larvaria.
Como resultado, los mosquitos sobreviven a las campañas sanitarias de control vectorial y fumigación, manteniendo la transmisión activa.
¿Por qué se sigue aplicando?
Una fuente técnica familiarizada, pero no autorizada para declarar, reveló que el Instituto Nacional de Salud (INS), que depende del Ministerio de Salud (MINSA), ya determinó que el Aedes aegypti no es susceptible al malathion en pruebas de laboratorio, aunque los estudios de eficacia con el producto comercial aún muestran mortalidad parcial. Las pruebas moleculares ya detectaron mutaciones genéticas que marcan el camino hacia la resistencia definitiva.
“Ya debería generarse una alerta técnica para rotar insecticidas, pero como todavía lo respaldan los estudios de eficacia, se sigue aplicando porque esta bala de plata aparentemente funciona para el control de brotes”, señaló la fuente.
Agregó que se discute introducir un nuevo producto llamado “Cielo” para reemplazar al malathion y evaluar el retorno del temefos, larvicida que dejó de usarse hace cinco o seis años y que ahora muestra reversión de resistencia.
Los cementerios son reconocidos como focos de riesgo, y se ha promovido cambiar prácticas culturales (ej. usar arena húmeda en floreros) para reducir criaderos, pero la gente reincide en prácticas de riesgo (ej. floreros llenos con agua). En adición, nos advirtió sobre la llegada del Aedes albopictus al Perú, especie con mayor capacidad de adaptación y “vectorialidad”, que complicaría aún más el control.
El contexto
La ciudad de Sullana es un foco crítico con más de 14 mil viviendas positivas al vector y brotes recurrentes, mientras que Malingas (distrito de Tambogrande) tiene más de 200 casos hasta mayo de 2026, con brigadas bloqueadas y desconfianza comunitaria. La DSRSLCC ha insistido en la “renuencia de la población” como causa principal, invisibilizando la falla técnica.
Lo cierto es que hay evidencia científica registrada por la institución desde 2024 que alertaba sobre resistencia a los compuestos, pero la estrategia sanitaria no ha sido modificada: las fumigaciones y el control vectorial no dan resultados y los casos se han incrementado desde el verano de 2026.
Consultada por Epicentro TV (Lima) sobre las conclusiones de los estudios, la DSRSLCC alegó que los compuestos son comprados y distribuidos por el MINSA; por lo tanto, esa institución debería explicar por qué se siguen usando. No quedó claro si conocían el contenido de las investigaciones, pero se sugirió que sí se conocía de su existencia.
A la luz de estos hallazgos,, la crisis del dengue en Piura no es solo epidemiológica. Es también una crisis de gestión del conocimiento.
© 2026 Nelson Peñaherrera Castillo. Todos los derechos reservados.

