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Mar, May

José de La Mar gobernante del Perú

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. El 2020, ante la proximidad del Bicentenario de la Independencia del Perú, la Municipalidad Metropolitana de Lima, convocó a un conjunto de investigadores, encargando a cada uno, la biografía de los gobernantes del Perú, desde el general José de San Martín, Protector de la Libertad del Perú, hasta Pedro Pablo Kuczynski, Presidente Constitucional, elegido en el 2016.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda

Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNE del Jurado Nacional de Elecciones

La biografía del general José de La Mar y Cortázar “Un hombre de su tiempo”, fue redactada por Daniel Morán Ramos, doctor en historia por la Universidad de Buenos Aires, docente, investigador, y autor de varios libros y artículos de carácter científico. El personaje aparece en diccionarios biográficos, libros de historia de los primeros años de la república, y aún, en novelas de carácter histórico.

Las sociedades, conscientes del reconocimiento a los hombres y mujeres que han dejado huellas memorables en su protagonismo, conmemoran los acontecimientos asociados a ellos desde que se conmemoran 25 años de su protagonismo, continúan los 50, seguidos de los 75, y del centenario. Vendrá, luego el sesquicentenario y el bicentenario, y no pocas veces los 250 años, como es el caso del nacimiento del mariscal José de La Mar, nacido en 1776. Y no son pocas las efemérides olvidadas, como ha sucedido en Piura este año, con el Sesquicentenario de la muerte de Ignacio Merino, y el centenario del nacimiento de Luis Felipe Angell de Lama, más conocido como Sofocleto.

Jose de La Mar1

Su nacimiento y estadía en España

La historia de la independencia del Perú, está relacionada con hombres y mujeres que dejaron huellas perdurables, y no pocos varones, apartándose del caudillismo dominante los primeros 50 años de vida independiente, asumieron el poder político, conforme lo mandaba la Constitución, caso del presidente José de La Mar, asociado a los comienzos de la práctica de la democracia en el Perú independiente y republicano.

En este período convulso que siguió a la independencia, hay varones y mujeres que han dejado huellas en cada uno de los campos de la pluricotidianidad, en la época que les tocó vivir, el general La Mar es uno de ellos, destacándose en el campo político y militar.

José Domingo de La Mar y Cortázar personaje con lealtad al Perú republicano, como presidente en dos ocasiones: Jefe de una Junta Gubernativa, y, Presidente Constitucional, elegido por el Congreso de la República. Fue el realista que pasó a filas patriotas tras un trabajo persuasivo del general San Martín, así se inscribe la historia independentista, de este patriota que nació en la ciudad de Cuenca, actual Ecuador el 12 de mayo de 1776.

Su progenitor, Marcos de La Mar Migura, fue administrador de las Cajas Reales de Guayaquil y Cuenca, y su madre fue la guayaquileña Josefa Paula Cortázar y Lavayen, pasando sus primeros años en Guayaquil, espacio que desde 1803 había vuelto al Virreinato del Perú, manteniéndose en él una filiación siempre peruana y no grancolombiana.

En España, transcurrió parte de su infancia y juventud, estudió en el Colegio de Nobles de Madrid e hizo su carrera militar, peleando en las campañas contra la Francia revolucionaria, y cuando Bonaparte invadió la Península Ibérica. Tras retomar el poder Fernando VII, en 1816 lo envió a Lima como Subinspector General del Virreinato del Perú, incluyendo a la fortaleza del Real Felipe.

Participó en la Guerra de la independencia española, antes de regresar a América, conociéndose, por estos avatares con el general José de San Martín, experiencia decisiva para su paso a filas patriotas, cuando el Protector de la Libertad del Perú ocupó Lima. Y ya en la época bolivariana se destacaría en la batalla de Ayacucho.

Durante su gobierno de 1828-29 lidió con la oposición política de sus antiguos camaradas de lucha por la independencia, al parecer, para ellos era una apetencia natural el hecho de capturar el poder, que se había convertido en una ambición para muchos. A partir de entonces, su protagonismo se hizo mayor, cuando se convirtió en el eje que representó al Perú, en la guerra de 1828-1829.

El militar y su actuación en tierra peruana

Cuando La Mar llegó al Perú, las guerras por la independencia eran muy fuertes en las colonias españolas, pese a la obstinación del virrey Abascal, que poco después sería sustituido por Joaquín de la Pezuela, este vio con buenos ojos a La Mar. Derrocado Pezuela, pese a que por su rango le tocaba reemplazarlo, se nombró en su lugar a José de la Serna, y cuando este virrey dejó Lima, San Martín logró persuadirlo para su incorporación al ejército patriota como general de división, el 26 de octubre de 1821.

Convocadas las elecciones para Congreso Constituyente, fue elegido diputado por la provincia de Huaylas en 1822, y el 21 de septiembre de ese año, al día siguiente de su instalación, fue elevado a la Presidencia de la Suprema Junta Gubernativa del Perú, sucesora del gobierno del general San Martín. Organizó la Primera Expedición a Puertos Intermedios contra los realistas, pero fracasó y se le responsabilizó de ello, acto seguido fue reemplazado por José de la Riva Agüero. Poco después fue a Guayaquil, donde contrajo matrimonio con Josefa Rocafuerte, quien falleció en 1826.

Cuando Simón Bolívar llegó al Perú, lo llamó, y en 1824, lo nombró General en Jefe de la División Peruana del Ejército Unido Libertador del Perú. No participó en la batalla de Junín, pero si en la de Ayacucho, con una destacada actuación. Terminado el gobierno de Bolívar, el Congreso lo nombró Presidente Constitucional del Perú en junio de 1827, a propuesta de Francisco Javier de Luna Pizarro, generándose un descontento en el general Andrés de Santa Cruz, que aspiraba al cargo, y a quien apoyaban Agustín Gamarra, y Antonio Gutiérrez de la Fuente.

La Constitución liberal de 1828 y la guerra con la Gran Colombia

Durante su gobierno se promulgó la Constitución liberal de 1828; y se hizo frente a la Guerra contra la Gran Colombia presidida por Simón Bolívar, el Libertador que luchara años atrás por la independencia del Perú, ahora era el protagonista de una guerra contra el país que apoyó en su independencia; esto generó que circulara el estribillo: “Guerra eterna a Bolívar, por tirano y por traidor, ahora es liberticida, ya no es libertador”.

Los avatares de la guerra llevaron a La Mar a Piura, trasladándose la imprenta del ejército a Tambogrande, donde se imprimieron los ejemplares del periódico “El Botafuego. El ejército peruano sufrió un revés en la batalla de Portete de Tarqui, pero no una derrota total; La Mar firmó el Convenio de Girón con el retiro de las tropas peruanas de los territorios ocupados, mientras la Gran Colombia reconocía la peruanidad de Tumbes, Jaén y Maynas.

Tras esto, un grupo de oficiales peruanos lo apresó en Piura, el 7 de junio de 1829, por negarse a renunciar al cargo de Presidente, y desde Paita lo embarcaron rumbo a Costa Rica, falleciendo en la ciudad de Cartago, el 11 de octubre de 1830. En 1834 el presidente Luis de Orbegoso inició los trámites de repatriación de los restos, que en 1843 fueron entregados al marino alemán, Eduardo Wallerstein, este los puso en manos de la piurana Francisca Otoya, quien los conservó tres años en Piura, entregándolos al gobierno peruano, que los depositó en un mausoleo del cementerio Presbítero Maestro.

Un legado patriótico

La experiencia de La Mar, es la de muchos criollos, que, siendo realistas, militaron luego en las filas de la patria, como sucedió con Ramón Castilla, y el general San Martín, porque los que estaban fuera de su patria, jamás se olvidaron de ella, mantuvieron en su espíritu y memoria, que eran hijos de América, pudiendo más el llamado terrígeno, que su relación militar circunstancial con la Península Ibérica.

El nombre de La Mar está en la memoria colectiva peruana, hay calles, avenidas, e instituciones educativas; y en el departamento de Ayacucho, una provincia perenniza su nombre. En el cementerio Presbítero Maestro, está la estatua del personaje, en el lugar de su sepultura. Asimismo, aparece en varias estampillas de los siglos XIX y XX. Injustamente se cambió, su nombre de una avenida en Pueblo Libre, pero hasta hoy, los residentes y transeúntes, siguen llamándola La Mar, al respecto, el general Juan Urbano Revilla, Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, ha solicitado a la Municipalidad, la restitución del nombre de esa céntrica avenida distrital.

Diario El Regional Piura
 

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