ERP. En el Día del Maestro, la historia de María Catalán Navarro (40) nos recuerda el verdadero significado de la vocación docente. Cada domingo deja su hogar en Sullana y emprende un viaje de casi siete horas hasta el caserío Huacas Alto, en la provincia de Ayabaca, donde siete pequeños del nivel inicial la esperan con entusiasmo para aprender.
Mientras ella cumple su labor, su madre se queda en Sullana al cuidado de sus dos hijas de 14 y 10 años, permitiéndole continuar con este compromiso que asume con amor y responsabilidad.
Para María, enseñar va mucho más allá de impartir clases. Con juegos, canciones, bailes, videos, imágenes y actividades creativas, ayuda a sus estudiantes a desarrollar su autonomía, aprender a convivir y descubrir el mundo con alegría.
Su trabajo cuenta con el respaldo del Programa Nacional PAIS del Midis, que pone a disposición los ambientes del Tambo Huacas Alto, donde se desarrollan las clases mientras la institución educativa del caserío permanece en proceso de reparación.
"Es un recorrido de muchos kilómetros, pero vale la pena cuando veo la alegría de los niños y sus ganas de aprender. El Tambo se ha convertido en nuestra aula de clases", expresa la docente.
La historia de María es un homenaje a los maestros rurales que, pese a las largas distancias y las dificultades, siguen transformando vidas a través de la educación.
¡Feliz Día del Maestro a todos los docentes que hacen de la enseñanza una verdadera vocación de servicio!
Diario El Regional de Piura

