El cielo cordobés habla entre el véspero y las estrellas
ERP. Si la naturaleza tuviera voz como la de los seres humanos, cuantas cosas bellas nos diría, así como cuando los truenos retumban y estremecen al silencio, que en actitud contraria al caos insonoro, va zigzagueando entre los vacíos que conducen a la nada, en medio de ello se alza la voz de la naturaleza, resonando como un bronce atizado sobre los fuegos de una gigantesca hoguera.

