ERP. A fines de la décimo nona centuria, nació en el Perú un conjunto de hombres y de mujeres que, tras analizar la realidad de comienzos de la vigésima centuria, harían denuncias sobre la realidad social, y propuestas procurando cambiar el curso de la realidad social que se les presentaba por delante. Entre ellos se puede contar a Vicente Villarán, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Zoila Aurora Cáceres, Víctor Andrés Belaunde, Hildebrando Castro Pozo, José Joaquín Capelo, Clorinda Matto de Turner, y otros no menos trascendentes.
Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNE del Jurado Nacional de Elecciones
El siglo XX estuvo cargado de luz intelectual, y quizá las nuevas tecnologías aceleraron cambios a este nivel, sacudiéndose sus creadores no solo de las tradiciones que marcaban el derrotero de la investigación científica, sino también de las ataduras que les impedían interpretar la realidad social, tal como era.
Hildebrando Castro Pozo
Hildebrando Castro Pozo nació en Ayabaca, sierra piurana, el 9 de septiembre de 1890, y falleció en Lima, el 1 de septiembre de 1945, después de una defensa ardorosa por un proyecto que iba a beneficiar a muchos piuranos y peruanos sin tierra, por los que venía luchando desde hacía años. Posteriormente, cuando la derivación de las aguas del río Quiroz hacia el Chipillico fue una realidad, también se beneficiaron muchos que no tenían que haber recibido tierras, y sobre todo en los mejores lugares, como se quejaban amargamente muchos colonizadores, con los cuales empecé a conversar en los años 70.
Castro Pozo fue sociólogo, abogado, maestro, y político peruano, que no dejó de lado el campo literario, paralelamente al de sus escritos sobre las comunidades indígenas, tema de su dominio, y con el que participó en varios congresos científicos sociales nacionales y en el exterior, como el de Patzcuaro, en México. Su huella en la literatura es menos conocida que su faceta de político.
Fue hijo de un gran propietario de tierras, Santiago Castro Niño, y de Flora Pozo. Realizó sus primeros estudios en el Instituto de Piura, y antes de concluir la secundaria viajó a Panamá, donde residió hasta 1909. De vuelta al Perú, estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Su labor trascendente
Fue docente en el Instituto Lima, y en el Colegio Nacional San José de Jauja. Pasó luego al Ministerio de Fomento, donde se desempeñó como jefe de la sección de Asuntos Indígenas, entre 1920 y 1923, cuando gobernaba en el Perú don Augusto B. Leguía. Esta década fue una década muy productiva, entre los hombres y mujeres que pensaban y repensaban en el Perú y sus problemas.
Como jefe de la sección de Asuntos Indígenas promovió la organización de los Congresos Indígenas Tahuantinsuyo, que reflejaban su gran postura indigenista, y la inspiración que le motivó la realidad para su desarrollo como intelectual, reuniendo información sobre los problemas de la tierra y del indígena en su patria, cargados de su experiencia personal en todo el país.
La proyección de luchador comenzó desde que era estudiante, siendo muy activo en los grupos universitarios asociados a la lucha por la jornada de 8 horas de trabajo, y por la reforma universitaria de 1919. Asimismo, se opuso a la reelección del presidente Leguía, siendo deportado, y a su retorno al Perú, tras graduarse de abogado fue a residir a Piura, donde trabajó en el Colegio San Miguel, hasta 1931, cuando fue elegido diputado por el Partido Socialista de Luciano Castillo Colonna, para la Asamblea Constituyente de ese año, que entre otros temas, se debatió sobre la participación de la mujer en el universo ciudadano.
Posteriormente trabajó como docente del Colegio Guadalupe entre 1940 y 1944, y entre 1942 y 1944 como asesor técnico de la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio de Justicia y Trabajo, labor por la que se le recuerda por las gestiones a favor de estas mayorías del Perú.
Son obras suyas, Celajes de sierra (1923), Renuevo de peruanidad (1934), Nuestra comunidad indígena (1924 y 1979), Del ayllu al cooperativismo socialista (1936), El yanaconaje en las haciendas de Piura (póstuma, 1947), y a fines del siglo XX se publicó otra de sus obras inéditas con una trama sobre Piura: Sol, algarrobos y amor, en una sola edición.
Murió el 1 de setiembre de 1945, clamando por más agua para Piura, a partir de proyectos de inversión en el agro, con canalización, represamiento de aguas, y distribución de tierras, entre quienes carecías de ellas. Ese proyecto ya hecho realidad ha dado resultados extraordinarios, pese a los embates de los años diluviales cuando azotan terribles fenómenos El Niño.
Pensadores peruanos del siglo XX
Si bien Hildebrando Castro Pozo es de huella imperecedera, en su tiempo hubo otros connacionales, también como él, de huella perdurable. José Carlos Mariátegui es uno de los peruanos de proyección nacional, conocido fuera de los linderos de su patria, no solo por gente de izquierda, sino por quienes dominan historia del pensamiento político, tal como se estudia en historia de las ideas políticas en América, en las facultades de Ciencias Políticas, principalmente.
José Carlos Mariátegui La Chira, nacido el 14 de junio de 1894 en Moquegua, fue el centro de un gran protagonismo en el siglo XX, al punto de dejar una huella perdurable que lo mantiene presente, para aceptarlo, por unos, y para cuestionarlo, por otros, lo cierto es que como uno de los íconos de las figuras peruanas, se encuentra en un pedestal especial, porque si bien varias de sus propuestas ya no tienen vigencia, ni la realidad social es la misma, en su momento se perfiló como un hombre que ganaba espacios en la memoria colectiva.
Víctor Andrés Belaúnde Diez-Canseco, es uno de los representantes de la "Generación del 900", en la que se destacan con él, Francisco García Calderón Rey, y, José de la Riva-Agüero y Osma. Este ilustre peruano, es trascendente por sus reflexiones sobre la sociedad peruana, vivió en una época en la que sus contemporáneos José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, también reflexionaron sobre la realidad de su país, y las causas de los problemas económico sociales, aunque sin concordar en sus interpretaciones.
Para Víctor Andrés Belaunde, el Perú era una síntesis viviente en la que la cultura andina y la occidental española tenían fuerte peso, creía en el mestizaje y valoraba el aporte nativo, para él, no contaban los antagonismos de oponer a los descendientes biológicos y culturales de los cinco grandes grupos humanos que finalmente han conformado y le han dado sentido a la sociedad peruana. “Peruanidad”, libro publicado en 1942, es el más conocido y leído de Víctor Andrés Belaunde. Previamente habían salido a luz, entre otros, El Perú antiguo y los modernos sociólogos, Ensayos de psicología nacional, Meditaciones peruanas, y La realidad nacional.
Víctor Raúl Haya de la Torre fue un pensador y político peruano, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). Se le ha reconocido como un importante pensador político de Latinoamérica, por la proyección de sus ideas a otros países de América.
Haya de la Torre corresponde a uno de los procesos ideológicos más particulares, evolutivos y complejos de la historia del Perú. El conjunto de sus escritos, pronunciamientos y posiciones hacen de él, un personaje heterogéneo. Se asegura que aplicó el materialismo histórico a la revisión de la historia y condiciones objetivas de Latinoamérica. El personaje propuso que "Indoamérica", debería integrarse y luchar en conjunto para desarrollarse.
Diario El Regional de Piura

