ERP. La región Piura es reconocida por sus extensos bosques secos de la costa norte, un ecosistema donde la algarroba constituye uno de los principales recursos naturales y, al mismo tiempo, sirve de sustento para diversas especies de ganado, entre ellas el caprino. Cabras y cabritos forman parte del paisaje rural piurano y representan, para miles de familias, una fuente de alimentación e ingresos que todavía tiene un enorme potencial por desarrollar.
Desde los tablazos del Alto Piura y las zonas rurales de Lancones, hasta Sullana, Ignacio Escudero y la comunidad Nacho Távara, la presencia del ganado caprino evidencia la importancia de esta actividad en amplios sectores de la región. Su crianza, generalmente familiar, se mantiene como una práctica tradicional transmitida entre generaciones.
De acuerdo con información estadística de la Dirección Regional Agraria de Piura, la región se encuentra entre las principales productoras de ganado caprino del país, con un aproximado de 350 mil cabezas. Se trata de una actividad que no solo permite aprovechar la carne de los animales, sino que también ofrece posibilidades para una producción permanente de leche y derivados lácteos, como quesos, productos que poseen un importante valor nutricional y comercial.
Una tradición que también puede ser negocio
En la gastronomía piurana, el cabrito ocupa un lugar especial. Un buen plato de cabrito acompañado de arroz, tamales y menestra constituye una de las expresiones más reconocidas de la cocina regional. Su consumo forma parte de la tradición y, a la vez, representa una oportunidad para fortalecer cadenas productivas vinculadas con la gastronomía, el turismo y la comercialización de productos derivados.
En diferentes momentos se han planteado proyectos destinados a impulsar una industria caprina más diversificada; sin embargo, varios de ellos no lograron consolidarse. Pese a ello, las oportunidades permanecen y la versatilidad del ganado caprino demuestra que existe espacio para desarrollar una actividad con mayor valor agregado.
La crianza se realiza principalmente en corrales familiares ubicados en las viviendas rurales. Cada familia mantiene un número de animales de acuerdo con sus posibilidades y necesidades, tanto para el consumo como para generar ingresos. Durante el día, los animales pueden desplazarse en busca de alimento por los alrededores y retornar posteriormente a sus lugares de crianza, en una práctica habitual en las comunidades rurales.
El intercambio y comercialización también forman parte de esta dinámica. Los animales son trasladados hacia lugares donde existe mayor demanda, convirtiéndose en una fuente complementaria de ingresos para numerosas familias del campo.
Mejoramiento genético y mayor productividad
Para especialistas de la Dirección Regional Agraria de Piura, existen posibilidades de mejorar la productividad mediante programas de mejoramiento genético, tomando como referencia experiencias desarrolladas en otras zonas y las lecciones aprendidas de iniciativas anteriores.
El reto no solamente pasa por incrementar el número de animales, sino por mejorar su calidad, productividad y aprovechamiento. La producción de leche, quesos y otros derivados podría abrir nuevas oportunidades para pequeños productores, siempre que exista asistencia técnica, organización, acceso a mercados y una política que permita fortalecer toda la cadena productiva.
El ganado caprino cumple, además, un papel particular dentro del ecosistema del bosque seco. Los animales aprovechan los recursos disponibles en este ambiente, especialmente la algarroba, convirtiendo parte de esa biomasa en alimento y productos destinados al consumo humano.

Una oportunidad para diversificar la economía rural
Piura enfrenta periódicamente períodos de sequía y condiciones climáticas adversas que afectan a las actividades agropecuarias. En ese escenario, la crianza caprina puede constituirse en una alternativa de importancia para las familias rurales, debido a su adaptación a las condiciones propias del bosque seco.
Por ello, una política regional orientada a la diversificación productiva del ganado caprino resulta necesaria. Mejoramiento genético, asistencia técnica, sanidad animal, transformación de la leche y la carne, acceso a mercados y promoción gastronómica podrían convertir una actividad tradicional en una verdadera cadena productiva regional.
El ganado caprino ya existe, forma parte de la identidad rural piurana y genera ingresos para muchas familias. Lo que falta es convertir esa riqueza dispersa en una actividad organizada, competitiva y sostenible.
En los extensos bosques secos de Piura, donde la algarroba y el ganado forman parte de un mismo paisaje productivo, existe una riqueza latente que bien podría convertirse en una oportunidad para el desarrollo rural y la generación de empleo.
Diario El Regional de Piura

