Alex Chang, el joven que fue diagnosticado de autismo, que escribe poesía y estudia veterinaria
ERP. A sus 22 años, Alex Chang Llerena tiene tres certezas en las que basa sus sueños para el futuro. La primera es el amor incondicional de Berta y Elmer, sus padres, y el de Abraham, ocho años menor, su hermano, mejor amigo y apoyo, al compartir ambos los retos de vivir con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La segunda certeza es que la mente, su mente, puede conquistar lo que se proponga si le dan la oportunidad. Y la tercera certeza es que la Educación, aquella que lo llevó a la Literatura y le regaló su vocación por la Medicina Veterinaria, así como la poesía para comunicarse con el mundo, es y seguirá siendo su principal estímulo para mejorar como persona.

