Keiko Fujimori y Martín Vizcarra Cornejo; envueltos en una delación peligrosa

Editorial
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ERP. El perjurio sería draconiano en Estados Unidos. En Perú es un hecho regular y que se extiende desde el más osado de los delincuentes hasta el más prominente de los políticos peruanos. Lo estamos viviendo en la crisis actual, se difunden videos y la respuesta primera es negar las evidencias y sostenerlas hasta el final y lo constatamos con mayor crudeza cuando el presidente Kuczynski mintió incluso hasta ser vacado.

Keiko Fujimori, demostrando su poca madurez y seriedad con los tratos políticos; además de romper la reserva de una reunión, aprovechó el momento para realizar su delación. Habría que ser demasiado ingenuo para confiar en una persona que fue desleal con su madre y que incidió para la defenestración de su propio hermano. Por lo tanto, develar sus secretos con el presidente Vizcarra era cuestión de tiempo.

Lo cierto y así fue confirmado, el presidente Martín Vizcarra se reunió con Keiko Fujimori después de juramentar. No fue una, fueron dos y se frustró una tercera y como si fuera poco, los voceros de Fuerza Popular dejan traslucir reuniones previas a su condición de presidente.

Presidente Martín Vizcarra pecó de ingenuo en reunión con KeikoPresidente Martín Vizcarra pecó de ingenuo en reunión con Keiko

 

Tras esta declaración que se conocía extraoficialmente, César Villanueva demostrando sus escasas capacidades políticas cometió otro desatino, el mismo que se suma a la mentira de Vizcarra cuando en el mes de agosto se le preguntó sobre esta reunión a lo que él, descartó. En términos sencillos simplemente mintió.

Se creía que el presidente Martin Vizcarra tendría una actitud diferente en el ejercicio del poder y sobre todo en su comportamiento político. Más aún el discurso de los últimos tiempos, avizoraba una conducta más positiva del primer mandatario para ser descubierto en la misma situación de Pedro Chávarry y de su predecesor.

Perú se encuentra en momentos críticos y se debe a los errores del pasado que se vienen pagando en el presente. No haber realizado tras el desastre del fujimorismo los cambios constitucionales y políticos que se requerían, haber permitido que una fuerza aviesa como Fuerza Popular se reacomode, es quizá el caso más emblemático y crítico de la democracia peruana.

Estos errores no son exclusividad de quienes sucedieron después de Fujimori; le cabe en igual proporción a Toledo, García y Ollanta y sobre todo a la clase política que los acompañó. El país ha cambiado poco y los males del pasado, que nos dejaron en el ludibrio internacional, siguen repitiéndose como una lección para recordar.

No cabe duda que todo lo actual, es una reacción furibunda de Fuerza Popular, quienes creyeron que quizá el presidente Vizcarra sería muy aquiescente con ellos. No sucedió y al contrario comenzó a buscar sus propios espacios. La reunión con él, pudo haber sido una celada; la situación actual viene demostrando que su error simplemente lo deja en el mismo papel del Fiscal de la Nación que antes cuestionó.

Respecto a la lideresa de Fuerza Popular y de sus adláteres es bastante conocida. Su presencia en el escenario político, implica la debilidad de la democracia peruana, la falta de capacidades del mismo elector y la inexistencia de sistemas que permitan perfeccionar los mecanismos de representatividad.

Bastaría indicar que el número de parlamentarios que lograron tras la elección del 2016, se produjo por la distorsión de una Ley que impide que haya una real representatividad.

Falta aún mucho tiempo para culminar este mandato y lo esperado no es muy halagador. No existe en el horizonte una fuerza que garantice los cambios sustantivos que el país requiere y lamentablemente seguiremos envueltos entre dimes y diretes de políticos poco serios que no les interesa el país, sino sus propósitos particulares.

Diario El Regional de Piura

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