El Poder Judicial, sus cuestionamientos, actos de corrupción y la realidad de los hechos

Editorial
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ERP. Los acontecimientos últimos sobre las implicancias de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, un magistrado supremo y uno superior y hasta un Fiscal que quiso que se revele fuentes de periodistas, han reactualizado un viejo problema. El Poder Judicial en toda su organización es el menos confiable de las entidades del Estado, lo que no significa que no haya jueces que dignifiquen su actuación gracias a sus valores y que resuelvan de acuerdo a derecho y a la verdad.

En el decenio de Alberto Fujimori, se tomó esta institución con el prurito de luchar contra la corrupción. Contra las palabras, después fue usado para atemorizar al enemigo político y poco a poco fue distorsionando cometiéndose diferentes atropellos. Luego cayó Fujimori y esos mismos jueces al servicio de la dictadura se convirtieron en unos dignísimos demócratas. Varios de ellos, aún se encuentran en el sistema judicial o en otras instituciones públicas.

El dinero siempre ha sido la mayor motivación. Dinero para resolver, aunque ello implique cometer una arbitrariedad. Se evidencia con el patrimonio que acumulan y que en tiempos modernos sería más fácil darse cuenta. Un viejo vocal superior que prestó servicios en Sullana, exhibía orgulloso las diversas propiedades que acumuló a través de los años. 

Cesar Hinostroza 02

Otro que pasó por estas tierras durante esa etapa aciaga, ahora es vocal superior y de vez en cuando asume funciones de supremo. Los recuerdos que se tienen de él era su capacidad con la diversión, con la bohemia y con su predisposición directa e indirecta a veces de interactuar con profesionales del derecho que no litigan con los códigos en mano, sino dentro de él con algunos billetes para inclinar la balanza a su favor. 

La posición social y la fortaleza para relacionarse es otro elemento que incide en los procesos judiciales. Justamente uno de los audios grafica bien este elemento cuando uno de los involucrados en los audios expresa que se eligen a los más amigos, en tanto llevándola al tema de los justiciables, ser amigo de un fiscal o de un juez, es gozar de ciertos privilegios en caso de una demanda o una denuncia en su contra. 

Existen otros elementos a tener y que influyen en la calidad e idoneidad de fiscales y jueces; lo que queda claro, es que el tema de la corrupción judicial no es un asunto nuevo, sino bastante antiguo y que se encuentra en la sociedad misma. Los jueces tanto como los congresistas son el reflejo de la realidad social y por ende trasladan hacia el espacio institucional las mismas actitudes y costumbres que puedan tener como parte de un grupo social. 

Igualmente, la reforma judicial no es un asunto de leyes y menos, considerar como referentes para hacerlo al actual Congreso, el mismo que se encuentra conformado por una agrupación que se encuentra descalificada por sus antecedes y por sus expresiones actuales. Es decir, nada bueno podría esperarse de parlamentarios que tienen una manera de concebir la política y la cosa pública. 

El cambio es cultural y de las personas, se enraíza en la educación y en la formación en familia y lo que se aprende en la comunidad. Una sociedad que admite como normal hechos irregulares y muchas veces ilegales, que sabe que no le pasará nada si sabe colocar dinero sucio en las manos de un fiscal o un juez, o que podría aprovecharse de la condición de amistad o compadrería no puede esperar que haya un mejor sistema judicial. 

No basta enardecerse frente al escándalo frente a un hecho determinado como el de los audios difundidos, esas situaciones ya las conocemos e igualmente las hemos vivido; se trata de tener un comportamiento ético y moral que sea ejemplo para los suyos y para los demás y que sea capaz de actuar con tiempo frente a hechos comprobados de corrupción. Lo demás, son leyes que deben ser para todos y para todas y no para los que más tienen en desmedro de los que menos tienen. 

Espinoza y Ríos, existirán siempre, pero cuando las instituciones funcionan es posible identificar y apartar oportunamente a los trasgresores. Alguna de ellas, Ministerio Público en primera instancia y Congreso de la República con los parlamentarios honestos que existen, algo se puede lograr. Si la mayoría obtusa protegiera a los culpables o se negara, el conocimiento público permitirá tomar una debida razón de los hechos.

Diario El Regional de Piura