Pedro Pablo Kuczynski y el negociado para persuadir o manipular el voto de parlamentarios

Editorial
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ERP. Pedro Pablo Kuczynski, presidente constitucional del Perú, podría pasar a la historia como un presidente parecido a los del siglo XVIII o siglo XIX. No ha cumplido sus dos años de gestión y todo hace indicar que será vacado si antes no renuncia al cargo. Acusado de actos de corrupción, de mitomanía y vivezas, PPK, como se le conoce no supo manejar los tiempos políticos y ha caído en su propia trampa.

En efecto, Fuerza Popular no tuvo ningún ánimo de construir una relación armoniosa con el Ejecutivo y solo era cuestión de tiempo la caída del presidente de la República. La cantidad de parlamentarios consecuencia de una Ley que no se correspondía con los votos reales, determinaba una hegemonía capaz de adoptar las decisiones que hubiera decidido. 

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Alberto Borea, de héroe pasó a Villano

Por su parte Pedro Pablo Kuczynski, hizo de la mentira una verdad, de su forma de actuar una costumbre y fue descubierto en sus negocios. Las primeras vinculaciones en su contra, negó hasta el cansancio, se dijo que había negociado con Odebrecht y volvió a negar, después ante el avance de la crisis, tuvo que admitir lo que antes negó. 

Concurrió al Congreso para defenderse y hubo posiciones principistas que defendieron la institucionalidad presidencial. Tanto como ganó las elecciones, se salvó de la vacancia por los votos de un grupo de izquierdistas que solo le exigían una conducta democrática en el gobierno. Tras salvarse, decidió con tremenda torpeza la libertad de Alberto Fujimori Fujimori, situación que abrió una grieta insuperable. 

Sobrevaloró los apoyos y sobre todo sus fuerzas, desestimó el apoyo que lo llevó al triunfo e inicio una gestión inclinada hacia el grupo de Kenji Fujimori. El hijo del ex presidente, un personaje elemental y parco al hablar, quiso asumir el legado de su padre y comenzó a polarizar la agrupación fundada por su hermana. Fue sancionado en Fuerza Popular y después decidió retirarse de esta agrupación. 

Consecuencia de esta cercanía, muchos de los parlamentarios kenjistas comenzaron a pedir obras y más atributos. Decidieron respaldarlo en la segunda vacancia y no solo eso, continuaron la tarea de seguir dividiendo Fuerza Popular, buscaron persuadir a algunos parlamentarios y conforme iba avanzando la fecha de debate de la Comisión de Vacancia (La segunda) las voces de negociados se comenzaron a escuchar. 

Aparentemente todo estaba controlado. Pedro Pablo Kuczynski sonreía en diversos actos públicos y desafiaba con sus mensajes a los opositores. Gritaba con voz engolada que lo ¡Dejen Trabajar!; luego repetía con toda fuerza que no renunciaría. Parlamentarios del Congreso le han pedido que renuncie al cargo, para evitar el desgaste político. En esta etapa, apareció un hecho que cambiará la historia. 

Un parlamentario de Fuerza Popular realizó labor de inteligencia, se equipó con sistemas de grabación y fue registrando cada una de sus reuniones. En los videos grabados de manera clandestina, se observa a Kenji Fujimori, Bienvenido Ramírez, Guillermo Bocangel, Alberto Borea Odría, un funcionario estatal y no solo eso, se escucha las conversaciones suficientes para sacar conclusiones. 

Este grupo de manera ingenua estaba realizando de operadores políticos de Pedro Pablo Kuczynski y cayeron en su propia trampa. En ella se ofrecía relaciones con el Poder Ejecutivo, obras y contratos que les podrían deparar un porcentaje a su favor, entre otros aspectos. Yeni Vilcatoma, la ex procuradora y actual congresista lo había advertido y pocos le creyeron. 

Para nadie es un secreto, que ser parte del poder implica gangas en obras, contratos e incluso capacidad para colocar profesionales en cargos públicos. Los parlamentarios no tienen capacidad de gasto y buscan formas alternas para conseguir recursos. Abona en esta particularidad el centralismo que se ha agravó en los últimos lustros. 

Lo cierto, que el develo de lo sucedido, aparentemente pondrá fin al gobierno de Pedro Pablo Kuczynskii, al descrédito de Kenji Fujimori, los disidentes de Fuerza Popular podrían ser desaforados, podría asumir Martín Vizcarra el cargo que quedaría vacante, los ministros actuales dejarán de serlo y se abre una oportunidad para generar estabilidad en el país. 

Evidentemente, la salida de Pedro Pablo Kuczynski en una situación compleja y difícil, es demasiado poco para las expectativas de la población. Muchos quieren que se vayan los parlamentarios; sin embargo, la salida constitucional se encuentra definida y es el rol que corresponde al vicepresidente.

Diario El Regional de Piura